Un nuevo estudio ha demostrado que alcanzar una fase más profunda del sueño, incluso durante una siesta corta, puede impulsar la creatividad en la resolución de problemas.
La investigación, publicada en la revista PLOS Biology, ha sido realizada por la Universidad de Hamburgo. En ella, 90 participantes durmieron 20 minutos entre tareas complejas. Quienes llegaron a la etapa 2 del sueño han sido los más propensos a tener momentos de “eureka”, al descubrir un atajo que les facilitaba la tarea.
Según los investigadores, el 86 % de los que durmieron profundamente encontraron la solución, frente al 56 % de quienes permanecieron despiertos. El análisis del EEG también ha mostrado que una pendiente espectral más pronunciada se asocia con mayor inspiración repentina.




