Democrat vs republican poll, democratic decision and primary voting conceptual idea with Vote election campaign button badges and the united states of america flag
Convertirse en presidente de Estados Unidos es una aventura muy costosa, solo al alcance de candidatos capaces de seducir a gente con bolsillos muy profundos y con ganas de donar cientos de miles de dólares, o millones, a sus campañas.
En este análisis se tiene en cuenta lo gastado por las propias campañas, no por los Comités de Acción Política (PAC, en sus siglas en inglés) u otros grupos de apoyo.
Durante su campaña electoral, el expresidente Abraham Lincoln (1861-1865) tuvo que dirigirse a una sociedad completamente dividida, separada, a grandes rasgos, entre el sur que estaba a favor de la esclavitud y el norte, que era abolicionista.
Y lo hizo gastándose 2,8 millones de dólares, según una de sus biografías.
La cantidad de dinero que se necesita para ser el inquilino de la Casa Blanca se ha multiplicado por más de 350 desde Lincoln hasta el vencedor de los últimos comicios, el demócrata Joe Biden, que ha gastado cerca de 1.000 millones de dólares.
Pese a la pandemia, los gastos de ambas campañas han superado con creces a los registrados en 2016. En esa batalla, Hillary Clinton tuvo un presupuesto de 565 millones de dólares, por encima de su rival, Trump, con 322 millones consumidos.
En 1992, las campañas combinadas de George Bush padre (1989-1993), Bill Clinton (1994-2001) y Ross Perot gastaron unos 360 millones de dólares ajustados a la inflación, según informes de la Comisión Electoral Federal.
Para las de 2000, las más ajustadas de la historia moderna, ni George W. Bush (2001-2009) ni Al Gore, gastaron más de 200 millones de dólares.
Mientras que en 2012, el exmandatario Barack Obama (2009-2017) gastó más de 720 millones para buscar su reeleción; su rival republicano, el ahora senador Mitt Romney, invirtió, sin éxito, unos 450 millones de dólares.
Generalmente, la cantidad de dinero gastada por cada candidato es un buen indicador de quién vencerá en las elecciones.
En las últimas décadas, sin embargo, el aspirante que menos invirtió ha ganado en algunas ocasiones. Sin ir más lejos, en las de 2016, Trump venció a Hillary Clinton con menos gastos. Hay mas casos: en 1996, Bill Clinton triunfó con un presupuesto de 200 millones de dólares, por debajo de los 228 del republicano Bob Dole, mientras que Ronald Reagan (1981-1989) ganó en 1984 con menos dinero que su rival, Walter Mondale.
Redacción (Agencias)
Una investigación liderada por ISGlobal concluye que la contaminación durante la infancia podría aumentar el…
La cancelación de uno de los conciertos de Harry Styles en Brasil ha disparado las…
La artista catalana ha tenido que pedir disculpas después de compartir un vídeo que enfadó…
Descubren el primer satélite natural fuera del Sistema Solar: un exosatélite del tamaño de Júpiter…
Resumen de las noticias más importantes del miércoles 22 de julio de 2026.
Atapuerca descubre 24 nuevos fósiles de Homo antecessor con evidencias de canibalismo. El hallazgo en…