Un equipo de científicos de la Universidad de Granada ha distinguido entre al menos tres tipos fisiológicos de amor y, mediante técnicas de termografía que miden la temperatura de la piel, ha diferenciado entre una emoción pasional, la ternura y el compromiso social.

El estudio ha utilizado técnicas de termografía para medir los cambios de temperatura en la piel que se producen en un sujeto cuando observa fotografías de la persona amada, o conversa con ella sobre su intimidad.

En esta investigación se han evidenciado las diferencias que se producen en la temperatura si los componentes del amor son la pasión, la ternura o el compromiso social.

Según han apuntado, en la pasión se establece un juego de poder obsesivo, “del gato y el ratón”, en el que siempre hay un dominante, al que le sube la temperatura unos dos grados en cara, manos o abdomen, y un subordinado registra un efecto térmico parecido al del miedo, con bajadas de temperatura en manos y nariz.

En  la ternura o la intimidad, la relación es más recíproca entre los dos miembros de la pareja, a quienes sube la temperatura en torno a un grado en la cara y las manos, pero baja en el abdomen por una vinculación a la oxitocina.

Por último, el compromiso social se vincula con niveles de serotonina, neurotransmisor relacionado con el estado de ánimo, y no provoca cambios térmicos.

Redacción (EFE)