Los consumidores españoles optan cada vez más por las bebidas refrescantes con menos cafeína y menos azúcares (light), una tendencia que se ha consolidado durante la última década, según los últimos datos del sector.

La Organización Mundial de la Salud establece que el consumo de azúcar no debe sobrepasar el 10 % de la ingesta energética diaria -unos 25 gramos en una dieta estándar de 2.000 calorías-, mientras que en España se eleva a 76,3 gramos, de los que 34 gramos son azúcares añadidos.

El consumo de las bebidas refrescantes bajas en calorías o azúcares “mantienen una tendencia positiva” desde hace una década y consolida el “trasvase” de los usuarios hacia este tipo de productos, han explicado a EFE fuentes de la Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra).

Así, el volumen de mercado de las bebidas light fue del 33 por ciento en 2018, con un crecimiento del 4 % sobre el año anterior; una evolución baja en calorías o azúcares que es “general a todos los consumibles”, añaden.

El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social aconseja limitar al máximo el consumo de bebidas azucaradas y no abusar de las dietéticas” o sin azúcar y, de acuerdo con los datos de departamento que dirige María Luisa Carcedo, la ingesta per cápita de refrescos arroja un descenso del 3,5 % de entre 2009 y 2017.

Redacción (Agencias)