Una investigación dirigida por un equipo de la Universidad de Amberes ha examinado los cerebros de los astronautas antes y después de sus misiones espaciales y ha confirmado que los períodos prolongados fuera de la Tierra alteran la estructura del cerebro.

Los expertos recogieron imágenes de resonancia magnética de 10 astronautas antes de ir al espacio y después realizaron una segunda exploración unas semanas después de regresar a la Tierra. En siete casos, también realizaron una investigación después de varios meses. Como informa el New England Journal of Medicine, el equipo apreció una reducción en el volumen de materia gris del cerebro.

Si bien los niveles de materia gris fueron similares a los medidos antes del vuelo después de siete meses, los cambios en el líquido cefalorraquídeo persistieron. Esto podría explicar por qué los astronautas pueden experimentar problemas de visión una vez llegan a la Tierra.

Redacción (Agencias)