Estudios previos han demostrado que los cambios en la dieta, particularmente la adición de antioxidantes, pueden contrarrestar los efectos adversos de la exposición a altos niveles de contaminación atmosférica en periodos cortos de tiempo. Lo que no sabíamos es si la dieta puede influir en la asociación entre la exposición a la contaminación atmosférica a largo plazo y los efectos en la salud”.

Los científicos analizaron datos del Estudio de Dieta y Salud de la Asociación Estadounidense de Jubilados  de los Institutos Nacionales de la Salud estadounidenses. Durante 17 años, el estudio siguió a 548.699 personas  de seis estados.

Al comparar a los menos y más se adhirieron a una dieta mediterránea, el estudio encontró que las muertes por todas las causas aumentaron en un 5% por cada 10 partes por mil millones (ppb) de aumento en la exposición promedio al NO2 a largo plazo en los menos adherentes, en comparación con el 2% entre los que más se adhirieron.

Redacción (Agencias)