El consumo moderado de cerveza podría influir positivamente en los hábitos alimentarios; la composición corporal y la protección cardiovascular de los consumidores. Así lo concluye el estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

En lo que respecta a la masa corporal, los consumidores moderados y habituales de cerveza presentaron una composición corporal más adecuada que los no consumidores, especialmente en el caso de los varones, quienes presentaron una menor circunferencia de cintura y porcentaje de masa corporal.

El aporte calórico de la cerveza es muy inferior al de otras bebidas alcohólicas, ya que una caña de 200 mililitros aporta solo 84 kilocalorías. Así, el consumo de una cerveza diaria supone un porcentaje muy pequeño de la ingesta calórica diaria recomenda.

Redacción (Agencias)