Se llama Nuka y es una entrañable foca creada en Japón. Pero no hablamos de un animal sino de un peluche robotizado que se vuelve más cariñoso cuanto más se le acaricia.

De creación japonesa, Nuka se usa en hospitales y residencias de ancianos de todo el mundo y está evidenciando efectos muy positivos en terapias médicas frente a problemas de ansiedad, tristeza o demencia, entre otros.

El peluche cuenta con varios sensores para detectar el tacto de quien le acaricia, moverse y acurrucarse. Además, atiende con su mirada a quien le habla, lleva un micrófono para escuchar la voz y reconoce la luz y la oscuridad.

Está previsto que este mismo año Nuka reciba la certificación como dispositivo médico por parte de las autoridades médicas europeas.

 

Redacción (Agencias)