Joaquín Sabina lleva meses sin escribir “un solo verso de canción” pero dibujando y sus pinturas y bocetos han terminado en un cuaderno de artista que ha titulado “Garagatos“, de los que se editarán 4.998 ejemplares que saldrán a la venta el próximo mes. 
Cuando los médicos “y los selfies” le echaron de los bares, confiesa Sabina en la presentación que hace de su trabajo y a la que ha tenido acceso Efe, el artista se recluyó en casa para dedicar su “rato favorito”, después de cenar, “a tratar de escribir canciones”. “A veces salían y a veces no. Cuando no salían me desesperaba y, con unas copitas de más, como todavía no hacía cuadernos ni tenía óleos ni nada, me ponía a pintar: a veces las paredes, a veces las puertas”, dice.
Su forma de dibujar, explica, es algo “caótico”, “sin reglas”, “sin seguir ninguna disciplina de ninguna clase: No pretendía absolutamente nada excepto sacarme lo que llevaba dentro”.
Sabina actuó en Madrid por última vez el pasado mes de septiembre acompañando a Joan Manuel Serrat, con el que cantó “Cuenta conmigo“, poco después publicó “Puro Sabina“, con todos sus discos de estudio y en directo de su carrera en solitario. El último trabajo no recopilatorio en solitario fue “Vinagre y rosas“, editado en noviembre de 2009, el decimonoveno de sus entonces 31 años de carrera y en el que escribió a medias con Benjamín Prado diez de los catorce temas que contenía.
Redacción (Agencias)
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