Como dice su canción “Bailando”, física y química es todo lo que Enrique Iglesias necesita para bailar y hacer bailar, tal como ha demostrado este jueves en el Palau Sant Jordi, en el primer concierto de la gira europea de Love and Sex Tour, con la que ha vuelto a Barcelona 12 años después de su última visita.

Físico no le falta al hijo de Julio Iglesias, que ha corrido como un atleta por la pasarela del escenario en los temas más bailables y ha puesto ojitos tiernos en las baladas. “Han pasado muchos años desde la última vez que vine a Barcelona. Creo que tenía 28 años. Vosotros estáis más jóvenes y yo mas viejo”, ha bromeado el hijo pródigo, no sin cierta razón, ya que su último disco ha logrado atraer al concierto espectadores muy jóvenes.

Cerca de doce mil personas han recibido con los brazos en alto al intérprete, que ha llegado a Barcelona en su mejor momento, después de que su canción “Bailando” haya sido número uno en las listas de 23 países y aquí se haya convertido en la melodía del verano.

En vista del recibimiento que ha tenido hoy en Barcelona, se puede decir que Enrique Iglesias ya es profeta en su tierra, aunque ha venido a España para actuar en dos conciertos (Barcelona y Madrid), mientras en Estados Unidos acaba de ofrecer 33 conciertos y en Gran Bretaña tiene previstos cinco.

Todo se andará, pero parece que la mezcla de idiomas y estilos de sus dos últimos discos, donde combina el español, el inglés, los ritmos latinos y la música dance, está consiguiendo su objetivo: agradar en todas las culturas.

Redacción (EFE)