Investigadores de Northwestern han examinado, por primera vez, directamente lo que ocurre cuando los niños dejan de tocar uninstrumento musical, después de unos pocos años de práctica.

En comparación con personas sin formación musical, los adultos que recibieron entre uno y cinco años de formación musical de niños, realizan mejores respuestas cerebrales a los sonidos complejos.

Según la autora Nina Kraus, profesora de Neurobiología, Fisiología y Ciencias de la Comunicación en Northwestern,”el nuevo estudio sugiere que las clases de música, a corto plazo, pueden mejorar la audición y el aprendizaje durante toda la vida”.

Según explica Kraus, muchos niños participan en clases de música pero, sin embargo, pocos continúan con las clases más allá de la escuela secundaria. Sin embargo, la mayor parte de la investigación se ha centrado en el estudiante de música “raro y excepcional”, que ha seguido una práctica musical activa en la universidad, o que se ha dedicado a ella profesionalmente.

Ahora, según la experta, “la investigación de Northwestern recoge un sector mucho más amplio de la población, ofreciendo implicaciones para los responsables de las políticas educativas y el desarrollo de programas de entrenamiento auditivo, que pueden generar duraderos resultados positivos“.

El análisis se realizó con 45 adultos que se distribuyeron en tres grupos según su formación musical, de manera que el primero no tenía ningún conocimiento de música, mientras que los del segundo se habían formado entre uno y cinco años y el tercero entre seis y 11 años, habiéndose iniciado en la música en estos dos últimos grupos sus participantes a la edad de nueve años. Como se predijo, la formación musical en la infancia llevó a un proceso neural más robusto de los sonidos en la edad adulta.

Redacción (Agencias)