La lluvia de verano es más probable sobre el suelo más seco, según ha concluido un equipo de científicos a través de un análisis realizado a partir de los  datos de recogidos por un satélite.

En la investigación, publicada en “Nature“, han participado el Centro de Ecología e Hidrología de Wallingford (Reino Unido), la Universidad de Amsterdam (Países Bajos), el Centro Nacional de Investigaciones Meteorológicas, en Toulouse (Francia), y la Universidad Tecnológica de Viena (Austria).

 Las lluvias de verano  se suelen producir al final de un día caluroso y a menudo se limitan a una región bastante pequeña. El tipo de lluvia que se ha analizado, en cambio, es un fenómeno completamente diferente: en lugar de moverse a través de la tierra, el aire se mueve hacia arriba desde la masa caliente del suelo, lo que hace que se formen  nubes altas que provocan finalmente la lluvia.

Redacción