Existe un eterno debate en el mundo del periodismo, que se traslada habitualmente a los foros de aficionados, sobre si un exdeportista (de la disciplina que sea) debe acompañar o no a los informadores en la narración de un evento y si eso supone usurpar la profesión del comunicador.


Pero, para la ciencia no hay duda posible: un exdeportista es el mejor comentarista posible.

La culpa, comenta el neurobiólogo italiano Giacomo Rizzolatti (Kiev, 1937) en entrevista con Efe, la tienen las neuronas espejo. “En Italia, por ejemplo, hay dos comentaristas. Un periodista deportivo hace comentarios sobre el partido. El campeón explica qué sucede, el otro habla, habla y habla. Cada uno aporta su conocimiento, pero es el exjugador, que ha jugado y tiene su representación interna y su propia experiencia quien puede describir mejor”, explica.

Rizzolatti es el descubridor en 1996 de las neuronas espejo, las causantes de la empatía y la imitación. Y precisamente este último gesto es el que tiene tanta importancia en el mundo del deporte.

“El modelo de imitación es fundamental, tanto en fútbol como en baloncesto. O en tenis. Si yo sé jugar al tenis, si veo jugar a Nadal, por ejemplo, veo cómo aprender estas técnicas y me van a facilitar el desarrollo. Pero si nunca he jugado, veo cómo pone la raqueta pero no tengo un conocimiento interno“, argumenta a Efe.

Esa conocimiento interno, por medio del mecanismo espejo, facilita “prever lo que va a suceder”, como demostró un experimento desarrollado en Roma, en el que baloncestistas debían predecir si un tiro iba dentro o no solo con ver el lanzamiento.

Redacción (EFE)