Los efectos sobre el medio ambiente van asociados a las grandes ciudades que, además de tener una temperatura superior con respecto a las urbes de alrededor -conocido como ‘isla de calor’- ahora, una investigación revela que también forman sus propias nubes.

El estudio lo publica la revista Climate and Atmospheric Science y revela que las metrópolis prolongan los cielos nublados, que en realidad es contradictorio, ya que la falta de vegetación tiende a secar el ambiente y reducir la humedad. En definitiva, lo que ocurre es que el calor retenido por los edificios durante el día impulsa una turbulencia de aire que alimenta la humedad de las nubes a última hora de la tarde.

Los expertos creen que este estudio sugiere que el impacto de las ciudades el clima se extiende más allá de las temperaturas y que esta nubosidad puede empeorar aún más el efecto isla de calor.

Redacción (Agencias)