Nick es un robot de apenas un metro de altura, tiene la mentalidad de un niño de ocho años y ha sido creado con la pretensión de poder ayudar a personas con diversidad funcional, problemas de comunicación o ansiedad e incluso niños que padecen autismo o cualquier tipo de discapacidad.


De apariencia humanoide, Nick tiene características creativas y amigables, además de un espléndido sentido del humor, y es capaz de mantener una conversación o realizar diferentes funciones en cualquier hogar, pero sobre todo ayudar a mejorar la comunicación de los más pequeños.

Por ello se podría utilizar como una herramienta de carácter terapéutico -pero no farmacológica- que haga compañía y ayude a los niños a tener un desarrollo cognitivo.

El robot aprende a través de la interacción con las personas o ante diferentes señales y situaciones que recibe con un método de reforzamiento y de redes neuronales.

Redacción (EFE)