La pequeña localidad abulense de Villar de Corneja (37 habitantes) ha cumplido hoy con la tradición de recibir al año nuevo, aunque, a diferencia del resto de España, lo ha hecho doce horas antes para hacer que sus vecinos de avanzada edad no tengan que trasnochar.

Por eso, este municipio situado cerca de la frontera con la provincia de Salamanca, ha cumplido con esa otra tradición puesta en marcha en 2004 por su alcaldesa, Carmen Hernández, de tomarse las uvas a las 12.00 del mediodía frente al reloj del Ayuntamiento.

Un reloj que este año ha sido arreglado, aunque no del todo, ya que las campanadas han sonado con algo de retraso, bajo la dirección de la regidora que, micrófono en mano, ha dirigido el momento culminante, mientras las aproximadamente setenta personas que han acudido, se iban comiendo las uvas ante el Consistorio.

Redacción (Agencias)

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