Los productos de limpieza perfumados, tanto convencionales como de origen botánico, pueden generar nanopartículas contaminantes al reaccionar sus fragancias con el ozono presente en el aire interior. Estas partículas son tan pequeñas que pueden penetrar profundamente en los pulmones al ser inhaladas.
Así lo concluye un estudio presentado esta semana por investigadores de la Universidad de Purdue, en Estados Unidos, durante una reunión de la Sociedad Estadounidense de Química.
Fragancias que reaccionan con el ozono
Durante la limpieza, sustancias aromáticas como el pineno, limoneno, timol y linalool se liberan al aire en concentraciones que pueden ser mucho mayores que las que se encuentran de forma natural en el exterior.
Al reaccionar con el ozono, estos compuestos pueden formar rápidamente partículas ultrafinas. Según los investigadores, los niveles generados durante algunas tareas de limpieza pueden alcanzar valores comparables o incluso superiores a los que se registrarían al estar junto a una carretera con tráfico intenso.
La contaminación que no se ve
Los investigadores realizaron diferentes pruebas en una casa modelo con cocina, baño y otras estancias para reproducir tareas habituales como fregar, pulverizar encimeras o limpiar superficies.
Los resultados mostraron que estas actividades pueden generar miles de millones o billones de nanopartículas. La mayoría tenía un diámetro de hasta 30 nanómetros, un tamaño que puede pasar desapercibido para los sistemas domésticos habituales de medición de la calidad del aire.
Una de las principales sorpresas del estudio fue la rapidez con la que se forman estas partículas: el proceso puede producirse en cuestión de minutos.
Posibles efectos sobre la salud
Por su reducido tamaño, las partículas ultrafinas pueden llegar a distintas zonas del sistema respiratorio y alcanzar las partes más profundas de los pulmones. Los investigadores señalan que podrían contribuir a la irritación y la inflamación respiratoria e incluso llegar al torrente sanguíneo.
Los expertos insisten, no obstante, en que limpiar sigue siendo fundamental para eliminar virus y bacterias de las superficies. El objetivo es reducir la exposición a los contaminantes que pueden generarse durante el proceso.
Cómo reducir la exposición
Para disminuir la presencia de estas partículas en el hogar, los investigadores recomiendan utilizar productos sin perfume o con baja concentración de fragancias, evitar combinar varios productos perfumados durante una misma sesión y mantener una buena ventilación.
También aconsejan utilizar los ventiladores de extracción, abrir las ventanas cuando sea posible y evitar dispositivos que generen ozono mientras se realizan tareas de limpieza.
Redacción




