Un estudio internacional revela que la diversidad de enfoques y de género puede mejorar la conservación de estas aves
Las aves rapaces no solo sobrevuelan nuestros paisajes: también cumplen funciones esenciales para los ecosistemas y para las personas. Ahora, un estudio internacional ha puesto el foco en algo menos evidente pero igualmente importante: la forma en la que los expertos entienden y valoran a estas especies puede variar según su enfoque de conservación y su género.
La investigación, publicada en la revista Frontiers in Bird Science y en la que participa el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), ha analizado las opiniones de expertos de distintos países para conocer tanto los beneficios como los conflictos asociados a las aves rapaces.
Y la conclusión general es bastante clara: las rapaces aportan a la sociedad muchos más beneficios que perjuicios.
Mucho más que aves depredadoras
Buitres, búhos, halcones, águilas… Cada grupo tiene un papel diferente en la naturaleza. Los expertos consultados destacan especialmente la función de los buitres a la hora de eliminar restos orgánicos y la de búhos y halcones para controlar roedores y otras especies que pueden causar daños en la agricultura.
Pero tampoco todo es perfecto. Algunas rapaces pueden generar conflictos por la depredación de ganado o animales domésticos, competir con cazadores por determinadas presas o provocar rechazo y miedo en parte de la población.
Entre todos los grupos analizados, buitres y búhos son los que acumulan una valoración más positiva, mientras que gavilanes y águilas aparecen como las especies más controvertidas, al concentrar tanto beneficios como conflictos.
Cuando mirar desde varios ángulos marca la diferencia
Una de las claves del estudio está en cómo se aborda la conservación. Los expertos que consideran más eficaz combinar las ciencias biológicas con las sociales identifican un mayor número tanto de beneficios como de problemas relacionados con las rapaces.
De hecho, la mayoría de los especialistas participantes considera que un enfoque interdisciplinar es más efectivo que limitarse exclusivamente a la biología y la ecología. Dependiendo del grupo de rapaces, entre el 79% y el 89% de los expertos apostó por esta perspectiva más amplia.
La razón tiene bastante sentido: conservar una especie no consiste únicamente en saber dónde vive o qué come. También hay que entender cómo se relacionan las personas con ella, qué conflictos existen y qué importancia cultural puede tener en cada territorio.
La perspectiva de las mujeres aporta nuevos matices
El estudio también encuentra diferencias relacionadas con el género. Las mujeres expertas reconocieron una mayor proporción tanto de contribuciones positivas como de conflictos asociados a las rapaces que los hombres.
Los propios investigadores señalan que esto refuerza la importancia de contar con equipos científicos diversos. No se trata únicamente de una cuestión de representación: incorporar diferentes perspectivas puede ayudar a detectar más elementos a la hora de diseñar estrategias de conservación.
Y aquí aparece otro dato interesante: las mujeres representan menos de un tercio de los expertos que participaron en las entrevistas, según el MNCN-CSIC.
La misma rapaz no significa lo mismo en todas partes
El contexto también importa. Una especie puede ser vista como un problema en un lugar y como un elemento imprescindible en otro. Por eso, los investigadores defienden que los estudios de conservación deben prestar más atención a las circunstancias culturales, económicas y ecológicas de cada región.
Un ejemplo especialmente llamativo aparece en Mumbai, donde los buitres tienen un significado espiritual para la comunidad zoroastriana. La desaparición de estas aves ha llevado precisamente a miembros de esta comunidad a reclamar su recuperación.
Al final, conocer todos estos matices puede marcar la diferencia entre una estrategia de conservación que funciona y otra que se queda corta.
Las rapaces necesitan protección, pero también necesitan que aprendamos a mirarlas desde más de un punto de vista. Y este estudio apunta precisamente en esa dirección: más diversidad, más interdisciplinariedad y una comprensión mucho más completa de la relación entre estas aves y las personas.
Redacción (Agencias).




