Un estudio sobre el funcionamiento del cerebro publicado revista Cerebral Cortex de la Universidad de Oxford ha arrojado luz sobre uno de los grandes misterios de la experiencia humana: dónde reside el amor y qué ocurre en el cerebro cuando nos enamoramos. Los investigadores han identificado una red de regiones cerebrales que se activa ante la presencia de una persona amada, vinculada tanto con las emociones como con la recompensa y la motivación.
Los resultados apuntan a que el amor no se localiza en un único punto del cerebro, sino que surge de la interacción entre varias áreas. Entre ellas destacan regiones relacionadas con el sistema de recompensa, que también interviene en la motivación y en la sensación de placer. Cuando una persona piensa en alguien que ama o interactúa con ella, estas zonas pueden incrementar su actividad y generar una intensa respuesta emocional.
El estudio también sugiere que la activación cerebral cambia según el tipo de vínculo. El amor romántico, el cariño hacia familiares y el apego hacia personas cercanas comparten algunos circuitos, pero presentan patrones diferentes. Esta combinación explicaría por qué sentimos vínculos afectivos distintos y cómo el cerebro puede reforzar el deseo de mantener determinadas relaciones.
Los investigadores consideran que estos hallazgos ayudan a comprender mejor la complejidad del amor y su papel en el comportamiento humano. Aunque todavía quedan muchas preguntas por responder, conocer los mecanismos cerebrales relacionados con el afecto podría contribuir en el futuro a estudiar problemas vinculados al apego, las relaciones sociales y la salud mental.
Redacción (Agencias




