Un estudio concluye que mantener una tensión arterial saludable, no fumar y evitar la diabetes en la mediana edad se asocia con casi 13 años más sin demencia.
Cuidar la salud cardiovascular entre los 45 y los 65 años podría tener un impacto directo en la salud del cerebro décadas después. Un nuevo estudio publicado en la revista científica Neurology Open Access concluye que no fumar, mantener una presión arterial normal y no padecer diabetes se asocia con vivir casi 13 años más sin desarrollar demencia.
La investigación, realizada con 12.409 personas de una edad media de 56 años y seguidas durante 26 años, analizó la influencia de tres factores de riesgo vascular: hipertensión, diabetes y tabaquismo. Durante el seguimiento, 3.008 participantes desarrollaron demencia, mientras que 5.238 fallecieron sin haberla padecido.
Los resultados muestran que las personas que no presentaban ninguno de estos tres factores de riesgo vivieron una media de 30,1 años sin demencia, frente a los 17,5 años de quienes acumulaban los tres. En total, la diferencia alcanza casi 13 años de vida con las capacidades cognitivas intactas.
Los investigadores recuerdan que el estudio no demuestra una relación de causa y efecto, sino una asociación entre estos hábitos y un menor riesgo de desarrollar demencia. Aun así, consideran que los datos refuerzan la importancia de prevenir los factores de riesgo vascular durante la mediana edad.
El trabajo también detectó diferencias entre hombres y mujeres. Las mujeres vivieron más años sin demencia, independientemente del número de factores de riesgo. Incluso entre quienes presentaban los tres, ellas alcanzaron una media de 18,1 años sin demencia, frente a los 16,6 años de los hombres.
Según el investigador Josef Coresh, de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, estos resultados respaldan la necesidad de dejar de fumar, controlar la presión arterial y mantener estables los niveles de azúcar en sangre para favorecer un envejecimiento cerebral más saludable. Además, recuerda que una alimentación equilibrada y la práctica habitual de ejercicio físico siguen siendo pilares fundamentales para proteger la salud a largo plazo.
Redacción (Agencias)




