Un estudio científico concluye que reducir ligeramente la mortalidad de la especie favorecería su expansión natural en las próximas décadas.
Reducir solo un 10% la mortalidad del lobo ibérico podría marcar un antes y un después para la especie. Esa es la principal conclusión de un estudio liderado por la Estación Biológica de Doñana, que apunta a que una disminución relativamente pequeña en las muertes provocadas por causas humanas permitiría duplicar su área de distribución en apenas 30 años.
Los investigadores explican que, si sobreviven más ejemplares, las manadas serían más numerosas, aumentarían las posibilidades de reproducción y los jóvenes podrían desplazarse a mayores distancias para formar nuevos grupos. Todo ello favorecería una expansión natural del lobo hacia zonas donde actualmente está ausente.
El trabajo pone el foco en la importancia de reducir las causas de mortalidad asociadas a la actividad humana, ya que son uno de los principales obstáculos para la recuperación de la especie. Según los expertos, mejorar la supervivencia de los lobos resulta más eficaz que otras medidas para impulsar su conservación a largo plazo.
Actualmente, el lobo ibérico mantiene una distribución muy inferior a la que ocupó históricamente en la Península y su estado de conservación continúa siendo motivo de preocupación para la comunidad científica. Por ello, los autores del estudio defienden que favorecer su expansión natural es clave para garantizar el futuro de una especie esencial para el equilibrio de los ecosistemas.
Redacción (Agencias).




