El icono británico conquista por completo a los críticos en su regreso triunfal a la capital inglesa

Con un repertorio renovado y una energía arrolladora, el solista inaugura por todo lo alto sus doce citas consecutivas en el mítico estadio de fútbol londinense.

El chico de oro del pop mundial ha vuelto a casa por la puerta grande. Tras calentar motores en Ámsterdam, Harry Styles ha arrancado su histórica residencia de doce noches en el Wembley Stadium de Londres, un hito sin precedentes con el que bate un récord absoluto en el recinto al superar las marcas de bandas legendarias como Coldplay o la mismísima Taylor Swift.

El primer asalto de este idilio con su público local tuvo lugar el viernes 12 de junio ante un recinto abarrotado con 90.000 personas entreganas. Desde los primeros acordes, quedó claro que no era un directo más. El británico saltó al escenario para presentar las canciones de su esperadísimo álbum Kiss All The Time. Disco, Occasionally, combinándolas con esos himnos globales que ya forman parte de la banda sonora de nuestras vidas.

La crítica especializada, que siempre mira con lupa estos grandes regresos, no ha tardado en rendirse a sus pies. La prensa británica coincide unánimemente: el carisma del artista es capaz de hacer que un estadio gigantesco se sienta tan íntimo y cálido como un pequeño club de música. Los periodistas han destacado su impecable control vocal, la arrolladora complicidad con su banda y esa arriesgada pero brillante propuesta visual que ha caracterizado el estreno del ‘Together, Together Tour’.

Vestido con un estilismo de alta costura que desafía cualquier etiqueta, el ex One Direction derrochó magnetismo y demostró por qué es el ‘frontman’ definitivo de su generación. Con once citas todavía por delante en la capital británica, esta serie de conciertos ya se postula como el evento musical indiscutible de todo el verano. Si esto ha sido solo el principio, no nos queremos imaginar cómo va a terminar.

Redacción (Agencias).