Un informe revela que los incendios forestales del último año han sido los más caros jamás registrados, pese a no ser los más extensos en superficie quemada
El año 2025 ha dejado una paradoja difícil de ignorar: los incendios forestales mundiales han sido los más costosos de la historia, aunque no han arrasado tanta superficie como en otros años. Así lo recoge un estudio internacional que apunta a un cambio claro en la naturaleza de estos desastres: menos hectáreas quemadas, pero muchísimo más impacto económico.
Según los datos, el gran golpe no viene tanto por el tamaño de las llamas, sino por dónde y cómo se producen. Los fuegos en zonas más pobladas, con infraestructuras y alto valor asegurado, disparan las pérdidas económicas hasta cifras récord, haciendo que el coste global se dispare incluso con menos extensión afectada.
El informe también señala que 2025 se sitúa entre los años con menor superficie quemada desde 2002, pero aun así encabeza el ranking de pérdidas aseguradas. Una combinación que deja claro que el problema ya no es solo cuánto arde, sino qué hay alrededor de ese fuego.
Detrás de esta tendencia está, según los expertos, un cóctel conocido pero cada vez más intenso: cambio climático, olas de calor más frecuentes y expansión urbana hacia zonas de riesgo, lo que multiplica el impacto de cada incendio.
En resumen, menos bosque en llamas… pero más dinero, más daños y más tensión para los sistemas de emergencia de todo el mundo. Y todo apunta a que esta ecuación no va a mejorar precisamente a corto plazo.
Redacción (Agencias).




