Se estiman 150 millones de recaudación para la primera semana de Michael en la gran pantalla
El estreno del biopic sobre la vida de Michael Jackson ha devuelto a la actualidad la magia de uno de los artistas más icónicos de la historia. Desde esta semana, las salas de cine en España y el resto del mundo se han convertido en el epicentro de un fenómeno que trasciende lo cinematográfico, celebrando el legado de un artista que cambió las reglas del consumo musical para siempre.
La película nace en un contexto de gran expectación y ansia por parte de los “moonwalkers” después de años sin lanzamientos oficiales de Michael Jackson, más allá de recopilatorios o discos de aniversario. Aunque el filme se centra en la carrera del artista, refleja una realidad mucho más amplia, convirtiéndose en un punto de unión para fans y público general, que comparten la misión de conocer a la persona detrás de la figura.
Michael no pierde su trono
Con una recaudación internacional que ya alcanza los 18.5 millones de dólares en su apertura y una proyección global de 150 millones en su primera semana, la cinta se encuentra inmersa en un éxito comercial destinado a garantizar la continuidad del legado del Rey del Pop. Esto ya podía anticiparse teniendo en cuenta que, el tráiler de la película batió el récord del más visto dentro del género de cine musical consiguiendo 116,2 millones de reproducciones en 24 horas.
La diferencia de percepción entre críticos y público es notoria, mientras que en Rotten Tomatoes la crítica profesional ha otorgado una puntuación baja (entorno al 39%), la audiencia ha respondido con un apoyo masivo superior al 90%, reforzando su compromiso con Jackson y destapando otro posible intento de difamación hacia la imagen del artista.
Familia, dolor y gloria
La cinta es clave para entender el desarrollo de una carrera que hoy forma parte del patrimonio sonoro global, la narrativa abarca desde su niñez en los Jackson 5 hasta la cima de su éxito en la era Bad, permitiendo al público ser testigo de los momentos más decisivos de su historia musical.
Uno de los elementos que definen la identidad de la película es la asombrosa interpretación de Jaafar Jackson, el sobrino del propio Michael e hijo de Jermaine Jackson, con una presencia sublime en la pantalla grande. Antes del biopic, el primerizo actor se preparó meticulosamente para recrear cada gesto y movimiento, logrando una mimesis con su tío que ha dejado al público totalmente impactado.

Más allá de la música, la película muestra escenas muy duras de la infancia de Michael bajo la estricta disciplina de su padre, pero también resalta cómo sus hermanos lo protegían, un gesto que simbolizaba el “tira y afloja” familiar en mitad del éxito. Durante el metraje, también se reafirma el mensaje de solidaridad que Michael quiso trasladar al mundo con sus donaciones y visitas a niños enfermos en hospitales, dándole un enfoque digno a la personalidad de Jackson.
El proceso de montaje no ha estado exento de retos, se han tenido que llevar a cabo descartes situacionales y de personajes en el corte final por falta de tiempo y cuestiones legales, especialmente las relacionadas con las acusaciones de 1993, que no pudieron incluirse por cláusulas vigentes en antiguos documentos del caso. Ver esto último en el cine habría ayudado para arrojar luz sobre la desinformación acumulada durante décadas y recalcar la inocencia del artista tras las exhaustivas investigaciones a las que se vio sometido.
Michael sigue demostrando que su fuerza no reside únicamente en su historia, sino en su capacidad para adaptarse a los nuevos formatos. Con una secuela ya confirmada y su catálogo musical batiendo récords en streaming, el legado del Rey del Pop continúa siendo un lugar donde convergen música y pasión.




