Los trabajadores, cada vez más desmotivados

El fenómeno del llamado “desgaste silencioso” o quiet cracking está ganando terreno en las empresas y comienza a preocupar seriamente a los directivos. Una amplia mayoría de responsables empresariales considera que esta situación está afectando negativamente a la productividad. Además, más de un tercio reconoce que sus equipos tienen dificultades para afrontar sus consecuencias, lo que refleja un deterioro progresivo del compromiso laboral.

Este concepto describe a trabajadores que, aunque siguen cumpliendo con sus tareas, lo hacen desde una creciente desconexión emocional y falta de motivación. Esta actitud ha dejado de ser un fenómeno individual para extenderse al conjunto de los equipos, generando impactos colectivos que comprometen el rendimiento general. Así, el problema deja de ser puntual y pasa a convertirse en un riesgo estructural dentro de las empresas.

Los datos también muestran que esta desmotivación se contagia: más de la mitad de los empleados afirma percibirla en su entorno, y casi uno de cada cinco reconoce que esto afecta directamente a su propia motivación. Trabajar junto a compañeros desmotivados suele implicar asumir más carga laboral para compensar, lo que mantiene la actividad a corto plazo pero termina desgastando al conjunto del equipo. Este desequilibrio no siempre es detectado a tiempo por los directivos, que suelen notar sus efectos cuando el rendimiento ya se ha deteriorado.

A todo ello se suma un factor clave que pocas veces se aborda con suficiente claridad: muchos profesionales sienten que su esfuerzo no se ve reflejado en una mejora económica real, mientras el coste de vida aumenta y sobrevivir se vuelve cada vez más difícil y asfixiante. La falta de recompensa económica y el aumento del coste de vida afectan directamente al compromiso y la motivación, algo que no todos los líderes comprenden en profundidad. Las organizaciones que logran anticiparse a esta situación son aquellas que integran el bienestar y la implicación como parte de la gestión diaria, escuchando activamente a sus equipos, equilibrando las cargas de trabajo y ofreciendo claridad sobre el desarrollo profesional.

Redacción (Agencias).