España está entre los quince países que han logrado reducir la obesidad entre 2010 y 2025 en jóvenes de 10 a 19 años, con lo que habría alcanzado el objetivo marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, se estima que aún hay más de dos millones de menores que tienen obesidad o sobrepeso.
Y de ellos, 154.000 sufren hipertensión y 225.000 presentan signos de enfermedad cardiovascular, según los datos extraídos del Atlas Mundial de la Obesidad 2026, presentado por la Federación Mundial de la Obesidad, con motivo de su Día Mundial.
España, por tanto, ha logrado doblar la curva, pero no ha resuelto el problema, pues se estima que hay 735.000 niños de 5 a 9 años con sobrepeso u obesidad en 2025 y 1,3 millones de 10 a 19 años con las mismas patologías.
La federación insiste en que la prevención debe sostenerse en el tiempo y combinar medidas como impuestos sobre las bebidas azucaradas, con regulación de la publicidad, protección de la lactancia y el refuerzo de la atención primaria.
Qué está haciendo España
La Federación ha señalado a España como país líder en la lucha contra la obesidad infantil a través a una estrategia nacional integral, con especial foco en el entorno escolar.
El Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil 2022–2030, coordinado por el Gobierno junto a la Gasol Foundation, incluye más de 200 medidas para promover alimentación saludable, actividad física, bienestar emocional y descanso.
España, además, según la federación, cuenta con directrices nacionales de actividad física para menores de 5 a 19 años y políticas públicas para reducir la exposición de la infancia a la publicidad de alimentos, y también cuenta con objetivos nutricionales en la alimentación escolar.
Sin embargo, los factores de riesgo siguen presentes: el 77 % de los adolescentes de 11 a 17 años no cumple las recomendaciones de actividad física, según las estadísticas de este estudio, que señala además que un 20,7 % del alumnado recibe alimentación escolar.
La lactancia materna por debajo de lo ideal y el consumo habitual de bebidas azucaradas forman parte de un entorno que aún empuja en la dirección contraria.
Redacción (Agencias)




