Felipe no necesita alzar la voz para quedarse contigo. Le basta con esa mirada tímida que siempre parece pedir perdón por existir, esa imaginación que convierte cualquier tarde en una aventura y esa capacidad prodigiosa para posponer lo inevitable con una dignidad casi filosófica. Lo mejor de Felipe, que Lumen publica el 12 de febrero, reúne las tiras más memorables del personaje más soñador del universo Mafalda y, de paso, inaugura una nueva colección dedicada a los grandes secundarios creados por Quino.
Si Mafalda encarna la lucidez crítica y la rebeldía precoz, Felipe representa la otra cara de la infancia: la del niño fantasioso, romántico, tímido y perezoso, el lector que se refugia en los libros para comprender un mundo que a menudo le supera. De hecho, una de las frases que mejor lo define —y que resume su manera de mirar la vida— podría estar grabada en la puerta de cualquier biblioteca: “¿No sería hermoso el mundo si las bibliotecas fueran más importantes que los bancos?”.
En este primer volumen, Quino condensa lo mejor de un personaje que ha hecho de la duda una forma de estar en el mundo. Felipe es ternura y pereza, miedo y bondad, una mezcla de sensibilidad extrema y sentido del humor que se expresa, sobre todo, en sus batallas internas: contra el colegio, contra la realidad, contra el reloj… y contra sí mismo. Por eso, tantos lectores se han reconocido en su humanidad desbordante y en esa pregunta existencial que sigue vigente, década tras década: “¿Justo a mí tenía que tocarme ser como yo?”.
Una colección que seguirá creciendo: llega Susanita
Lo mejor de Felipe abre una serie que continuará con otros personajes esenciales de la pandilla. El siguiente título anunciado es Lo mejor de Susanita (9 de abril), el reverso incómodo —y reconocible— del universo Mafalda. Donde Felipe sueña y se refugia, Susanita aterriza: matrimonio, hijos, estatus, apariencias, la moral doméstica y la reducción del mundo al tamaño del propio ombligo. Dos miradas opuestas y complementarias que, al dialogar, revelan con humor y precisión quirúrgica los vicios y contradicciones de esa “sociedad en miniatura” que Quino retrató como nadie.
Un clásico vivo que sigue explicándonos
La vigencia de Mafalda y los suyos no es un accidente: es la prueba de que el humor, cuando apunta al corazón de lo humano, no caduca. Como recordó la escritora Ana Merino, Quino fue “filosofía pura, crítica social… el humor más refinado concentrado en los dibujos”. Y Felipe, con su dulzura y su torpeza luminosa, es quizá el personaje que mejor nos reconcilia con nuestras propias contradicciones: querer hacerlo todo… y, a la vez, no poder con nada.
Este libro es, en el fondo, un regalo para quienes han crecido con Quino y también para quienes llegan por primera vez: una puerta de entrada perfecta al personaje que convirtió la imaginación en refugio y la timidez en una manera de resistir.
El autor

Joaquín Lavado, Quino (Mendoza, Argentina, 17 de julio de 1932 – 30 de septiembre de 2020) fue uno de los grandes nombres del humor gráfico mundial. Publicó su primera página de chistes en 1954 y en 1964 nació Mafalda, que apareció con regularidad en la prensa argentina y se convirtió en un fenómeno internacional. En 1973, Quino decidió despedir a Mafalda y sus amigos, pero sus viñetas siguieron viajando por el mundo: sus libros han sido traducidos a más de veinte lenguas y dialectos. Recibió reconocimientos como el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, entre otros galardones, y dejó una obra que sigue iluminando conciencias con ironía, ternura y una inteligencia inconfundible.




