Europa traza el mapa vital para salvar a los anfibios

Un equipo liderado por el MNCN-CSIC identifica 525 zonas clave para conservar a los anfibios ante el cambio climático y otras amenazas crecientes

Los anfibios no lo tienen fácil. Su piel sensible, su dependencia del clima y su poca capacidad para desplazarse los convierten en uno de los grupos de vertebrados más vulnerables del planeta. Pero un nuevo estudio liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) quiere cambiar el rumbo de esta historia.

El equipo ha identificado 525 zonas clave en Europa, conocidas como Sitios Relevantes para la Conservación de Anfibios (RSAC, por sus siglas en inglés), que deberían estar en el radar de cualquier estrategia seria de conservación.

No se han limitado a marcar puntos en un mapa: también han evaluado la vulnerabilidad de estos lugares, cruzando datos de los últimos 40 años con proyecciones de cambio climático para lo que queda de siglo. A esto sumaron la densidad de carreteras —una trampa mortal para muchos de estos animales— y rasgos funcionales de las especies, es decir, qué tan bien pueden resistir o adaptarse a las amenazas.

“La idea es ir más allá de contar especies. Hemos integrado datos de resiliencia ecológica para priorizar zonas donde las comunidades de anfibios tienen más posibilidades de aguantar el tirón”, explica Rocío Tarjuelo, investigadora del MNCN y una de las autoras del estudio, que también contó con participación de la Universidad de Lisboa.

Dos Europas, dos amenazas

Los RSAC se reparten casi a partes iguales entre dos grandes zonas: Europa central y oriental, por un lado, y la cuenca mediterránea, por otro. Cada una con sus propios desafíos.

En el centro y este de Europa, los problemas vienen en forma de más carreteras, más aislamiento poblacional y un aumento acusado de las temperaturas. En cambio, en el sur mediterráneo, aunque los termómetros han subido menos, hay más especies amenazadas y se enfrentan a un aumento de eventos climáticos extremos, como lluvias torrenciales.

Francia, Italia, Suiza y la costa este del Adriático son zonas especialmente delicadas por una combinación de especies con baja fecundidad y exposición alta a riesgos.

Protección insuficiente y propuestas claras

¿Está protegida esta biodiversidad? No del todo. El análisis muestra que muchos de estos lugares apenas están cubiertos por la Red Natura 2000, la principal herramienta europea de conservación.

Por eso, el equipo propone usar los mapas de vulnerabilidad como guía práctica para priorizar estudios de campo y tomar decisiones informadas. “Este enfoque permite optimizar recursos y centrarse en las zonas más urgentes”, señala Tarjuelo.

Pedro Aragón, también del MNCN, lo resume así: “Con esta herramienta en manos de los gestores ambientales, damos un paso importante para diseñar planes de conservación más realistas y eficaces en un mundo que cambia cada vez más rápido”.

Redacción (Agencias).