Fuendetodos: la cuna de Goya y el nuevo homenaje en bronce

El 20 de septiembre de 2025 quedará marcado en la memoria colectiva de Fuendetodos, un pequeño municipio aragonés que volvió a colocarse en el mapa cultural de España y del mundo. Ese día se inaugurará una imponente escultura en bronce de Francisco de Goya, obra conjunta de los artistas Antonio López y Andrés Ibáñez. El acontecimiento no solo será una celebración artística, sino también un gesto de justicia histórica: devolver a Goya, uno de los pintores más universales, un lugar de reconocimiento en el rincón donde vio la luz.

El evento fue una jornada cargada de emoción, simbolismo y reivindicación. No era solo la presentación de una obra monumental, sino la afirmación de que los pueblos pequeños también pueden ser epicentros de cultura y memoria.

Fuendetodos: un pueblo con alma aragonesa

Ubicado en la comarca aragonesa del Campo de Belchite, Fuendetodos es un municipio de apenas unos cientos de habitantes, pero con un peso histórico y cultural que lo hace destacar entre localidades de mayor tamaño. Pasear por sus calles es evocar la historia y respirar Goya en cada esquina: casas de piedra y un ambiente sereno donde el tiempo parece fluir con calma.

El nombre del pueblo, “Fuendetodos”, evoca la idea de un lugar compartido, de un espacio donde lo común tiene más importancia que lo individual. La fuente central de la plaza, lugar de encuentro y conversación, simboliza esa vida comunitaria que ha caracterizado a generaciones de sus habitantes.

Rodeado de campos de cereal y colinas suaves, el paisaje que envuelve al pueblo no ha cambiado demasiado desde que Goya lo contemplara en su infancia. La naturaleza agreste, la dureza del clima y la sobriedad de la tierra son elementos que también marcaron la visión del pintor, cuya obra retrató tanto la belleza como la crudeza de la vida.

Más allá de lo visual, Fuendetodos también conserva tradiciones ligadas a la gastronomía, las fiestas patronales y las romerías. En ellas se mezclan el fervor religioso, la música popular y un sentido de comunidad que refuerza la identidad local. Este vínculo entre lo cotidiano y lo trascendente es, en cierto modo, paralelo a lo que Goya plasmó en sus lienzos: la grandeza y el sufrimiento del pueblo.

Francisco de Goya: un hijo universal de un pueblo pequeño

Francisco de Goya y Lucientes nació en Fuendetodos en 1746. Aunque pronto abandonó el municipio para formarse en Zaragoza y posteriormente en Madrid, su origen rural nunca dejó de estar presente en su obra. Los cronistas y especialistas coinciden en que la sensibilidad hacia el pueblo llano, las escenas de la vida popular y el interés por lo social tienen raíces profundas en su infancia en un entorno humilde.

La trayectoria de Goya lo convirtió en uno de los artistas más influyentes de la historia. Desde los cartones para tapices hasta las majestuosas pinturas negras, su mirada cambió para siempre la forma de entender el arte. Fue pintor de corte, retratista de nobles y reyes, pero también cronista incómodo de guerras, injusticias y miserias humanas.

Que un genio de tal magnitud naciera en una pequeña localidad aragonesa es motivo de orgullo, no solo para el pueblo, sino para toda la región. En la figura de Goya confluyen la tradición local y la universalidad artística, lo particular y lo global.

El homenaje en bronce: Antonio López y Andrés Ibáñez

El nuevo monumento a Goya es una escultura de bronce que destaca tanto por su fuerza plástica como por su valor simbólico. La pieza fue concebida y ejecutada por dos artistas de generaciones distintas: Antonio López, considerado uno de los grandes maestros del realismo contemporáneo, y Andrés Ibáñez, escultor aragonés con una trayectoria sólida y un profundo vínculo con la identidad local.

  • La obra muestra a Goya en una actitud reflexiva, con la mirada firme y el gesto sereno, como si observara al futuro desde la atemporalidad del bronce. No se trata de una representación idealizada, sino de una figura humana y cercana, con arrugas y huellas de vida. Los artistas quisieron mostrar a un Goya auténtico, capaz de dialogar con los vecinos y visitantes que lo contemplan. Según palabras del propio Antonio López, “No es el Goya Viejo, tampoco el Goya joven, es el Goya artista que ha hecho un trabajo importante, que pisa fuerte, pero no es pedante porque es inteligente. Es un Goya de unos 50 años que trabajó para la sociedad como lo haría cualquier otro trabajador”.  

La memoria cultural en los pueblos pequeños

En una época marcada por la despoblación rural, iniciativas como esta escultura tienen un valor que trasciende lo artístico. Son también una estrategia para revitalizar la vida en los pueblos, atraer visitantes, generar turismo cultural y reforzar la autoestima colectiva.

Fuendetodos, no es solo un lugar de nacimiento, sino un símbolo de cómo lo local puede adquirir proyección universal. La memoria cultural de Goya sirve como catalizador para que nuevas generaciones valoren su patrimonio y lo mantengan vivo. La escultura, en este sentido, es un punto de encuentro entre pasado, presente y futuro.

Este tipo de proyectos muestran que no hay que elegir entre tradición y modernidad: se pueden honrar las raíces y, al mismo tiempo, abrir puertas a la innovación cultural. La obra de López e Ibáñez se inserta en esa lógica: es clásica en su material y su técnica, pero moderna en su concepción y en el contexto en que se presenta.

Voces del pueblo

 “Goya siempre fue nuestro, pero ahora tenemos un lugar físico que nos lo recuerda cada día. Los niños crecerán viéndolo, y eso los conectará con nuestra historia”.

 “Para quienes estudiamos arte, venir aquí es un peregrinaje. Saber que Goya nació en este pequeño pueblo nos recuerda que el talento puede surgir en cualquier parte”.

 “Goya es universal. Venir a su lugar natal y ver esta escultura me conecta con su obra de otra manera”.

“Si París tiene a Delacroix y Madrid a Velázquez, Fuendetodos tiene a Goya. Y eso es suficiente para que este pueblo ocupe un lugar en el mapa del arte mundial”.

La inauguración de la escultura de Francisco de Goya en Fuendetodos, no es solo un homenaje artístico, sino un acto de reafirmación cultural. Es la prueba de que la grandeza puede nacer en los lugares más humildes y de que el arte tiene la capacidad de tender puentes entre generaciones y territorios.

Fuendetodos, con su paisaje sencillo y su espíritu comunitario, se ha convertido en un espacio de memoria viva. El bronce de López e Ibáñez no es únicamente una obra monumental: es la materialización de un vínculo, un recordatorio de que los pueblos pequeños también pueden custodiar patrimonios universales.

Goya nació en Fuendetodos.