Un verano con los embalses a tope: por fin, una buena noticia.
No todo son incendios, olas de calor y crisis del agua. Por una vez, las noticias relacionadas con los embalses españoles llegan con una sonrisa bajo el brazo. La reserva hídrica del país arranca este verano con una cifra que no veíamos desde 2014.
El Ministerio para la Transición Ecológica lo ha confirmado este martes, y aunque los datos precisos son fríos —más de 41.600 hectómetros cúbicos de agua almacenada— lo importante es lo que simbolizan: un respiro para todos.
Las lluvias de las últimas semanas han empapado especialmente la vertiente mediterránea. En Daroca, Zaragoza, por ejemplo, se recogieron más de 40 litros por metro cuadrado en un solo día. Chaparrones como ese, repartidos con cierta generosidad, han sido clave para alcanzar este pequeño hito climático.
Aunque las diferencias entre regiones siguen siendo notables —no todas las cuencas pueden presumir del mismo nivel de agua—, lo cierto es que muchas de las grandes cuencas del norte, como el Duero, el Ebro o el Miño-Sil, están en niveles que invitan al optimismo. Incluso las cuencas internas de Cataluña, tan golpeadas en los últimos años por la escasez, han recuperado terreno.
Pero no hay que bajar la guardia. Los expertos insisten en que esto no significa que el problema del agua esté resuelto ni mucho menos. La gestión eficiente del recurso sigue siendo clave, y el cambio climático no va a tomarse vacaciones. Aun así, comenzar el verano con buenas noticias en el frente hídrico es un pequeño lujo que conviene celebrar.
Redacción (Agencias)




