Vivimos con el piloto automático puesto: trabajo, recados, mensajes, compromisos y mil cosas pendientes. Entre tanto ajetreo, es fácil olvidarnos de algo tan importante como dedicar un ratito a nosotros mismos. Sin embargo, incorporar un pequeño hábito a nuestro día puede ayudarnos a desconectar y afrontar las obligaciones con otra actitud.
La clave está en reservar unos minutos al día para romper con las prisas y escuchar lo que necesita nuestro cuerpo. Puede ser salir a caminar tranquilamente, practicar ejercicios de respiración o buscar un lugar silencioso donde dejar a un lado las preocupaciones.
No se trata de añadir otra tarea más a una agenda que ya está llena, sino de encontrar un momento para parar. A veces, alejarnos de las pantallas, respirar despacio y cambiar de ambiente es justo lo que necesitamos para dejar de acumular tensión.
Además, la respiración lenta y las técnicas de relajación pueden ayudar a reducir la sensación de estrés. Son recursos sencillos que podemos poner en práctica en casa, durante una pausa en el trabajo o al terminar una jornada especialmente intensa.
Lo interesante de este hábito es que no requiere grandes preparativos, material específico ni una inversión económica. Solo necesitamos encontrar ese hueco de diez minutos y convertirlo poco a poco en parte de nuestra rutina.
Eso sí, conviene recordar que no existen soluciones mágicas para eliminar el estrés. El descanso, la actividad física, una buena rutina de sueño y el tiempo para desconectar también forman parte del cuidado diario.
En definitiva, quizá no podamos controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor, pero sí podemos intentar regalarnos un momento de calma. Porque, en ocasiones, parar diez minutos también es una forma de cuidarse.
Redacción (Agencias).
Ángel Martín presenta en BiblioKISS su nueva novela, ‘El día que lo fuimos todo’, una…
José María Camarero reabre su consultorio a los oyentes.
Camarero abre su consultorio sobre economía doméstica y los oyentes nos cuentan sus anécdotas aparcando.