Un videojuego diseñado para estudiar la percepción podría abrir una nueva vía para comprender cómo las personas autistas procesan la información. Investigadores de la Universidad de Boston han desarrollado una serie de juegos que permiten medir cómo los participantes interpretan estímulos y toman decisiones, con una característica especialmente relevante: pueden ser utilizados también por personas con mayores necesidades de apoyo, incluidas aquellas que no utilizan el lenguaje oral. El objetivo no es diagnosticar el autismo, sino estudiar de una forma más directa los mecanismos que intervienen en la percepción.
La investigación parte de una hipótesis según la cual algunas personas autistas podrían experimentar una mayor cantidad de ‘ruido’ o variabilidad en la información que llega al cerebro. El videojuego convierte procesos perceptivos complejos en tareas sencillas que pueden repetirse y medirse, lo que permite a los científicos analizar cómo cambia el comportamiento ante diferentes cantidades de información. Según Benjamin Scott, investigador de Boston University, esta metodología podría ayudar a conectar los resultados obtenidos en humanos con investigaciones realizadas en modelos animales y, de esta manera, estudiar con mayor precisión los circuitos cerebrales relacionados con el autismo.
No es el único proyecto que utiliza los videojuegos como una ventana a la percepción autista. En 2025, un equipo de investigadores desarrolló ‘HaptiKart’, un juego de conducción con un volante que proporciona retroalimentación física, para analizar cómo los participantes combinan la información procedente de su propio cuerpo con la información visual. En un estudio con 81 personas de entre 8 y 31 años, el grupo autista mostró un mayor sesgo hacia la información propioceptiva que el grupo de desarrollo típico. Los resultados apuntan a que los videojuegos pueden convertirse en herramientas escalables para estudiar las diferencias sensoriales dentro del espectro.
El potencial de estos proyectos va más allá de convertir la investigación en un juego. Los científicos creen que este tipo de herramientas podría acabar utilizándose como medida de resultados en ensayos clínicos, aunque todavía no sirven para diagnosticar el autismo ni para determinar por sí solas la gravedad de una condición. La investigación también se suma a otros proyectos que exploran la experiencia autista mediante entornos interactivos, como Pictogram Room, desarrollado en España para trabajar aspectos de la percepción, el reconocimiento corporal y la atención conjunta. La idea de fondo es utilizar el videojuego no solo como entretenimiento, sino como una herramienta capaz de revelar diferencias en la manera en que las personas perciben, interpretan y responden al mundo.
Redacción (Agencias)
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