Durante años se ha pensado que tener gatos en casa podía empeorar el asma infantil o aumentar las alergias, pero un nuevo estudio viene a cuestionar esa idea. La investigación, realizada por científicos del Instituto Karolinska de Suecia, ha analizado a más de 30.000 niños con asma y alergias para comprobar cómo influye realmente la convivencia con estos animales.
Los resultados son bastante claros: no se han encontrado diferencias significativas en la gravedad del asma, las crisis respiratorias ni la función pulmonar entre los niños que viven con gatos y los que no. Incluso variables como el número de felinos en casa, su sexo o su edad tampoco parecen influir en la evolución de la enfermedad.
El estudio, publicado en la revista Frontiers in Allergy, también sugiere una posible explicación: muchos niños que no tienen gato en casa están igualmente expuestos a los alérgenos en otros entornos como escuelas o transporte público, lo que podría igualar los resultados entre grupos.
Eso sí, los investigadores advierten de que aún faltan datos más específicos sobre qué niños están sensibilizados a los alérgenos del gato, por lo que se necesitan más estudios para afinar las conclusiones.
En cualquier caso, el mensaje es esperanzador para muchas familias: convivir con un gato no parece empeorar el asma infantil a corto plazo.
Redacción (Agencias).
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