El antiguo centro comercial Puente Hills Mall, conocido por aparecer en la película Regreso al futuro, vuelve a estar en el foco en Los Ángeles, esta vez por un controvertido proyecto vinculado a la inteligencia artificial.
El Ayuntamiento de City of Industry ha aprobado modificar la normativa para permitir la instalación de un centro de datos y almacenamiento energético, una infraestructura clave para el desarrollo de la IA, pero que ha generado una fuerte oposición vecinal.
Los residentes y expertos alertan de los impactos ambientales y económicos que podría acarrear el proyecto. Entre las principales preocupaciones destacan el alto consumo de electricidad y agua, así como el ruido, la contaminación y los posibles efectos sobre la salud.
Según diversos estudios, este tipo de instalaciones puede llegar a consumir hasta 19 millones de litros de agua al día, una cifra comparable al gasto de una ciudad de tamaño medio, lo que agrava la situación en una región afectada por sequías recurrentes.
Además, el crecimiento de estos centros podría provocar un aumento significativo del consumo energético, hasta representar un 12 % de la electricidad en Estados Unidos en los próximos años, con efectos directos en los precios y la estabilidad económica.
La expansión de este tipo de infraestructuras no es un caso aislado. En todo el país han surgido proyectos similares que también han encontrado resistencia ciudadana, en un contexto en el que la industria tecnológica busca responder a la creciente demanda de procesamiento de datos.
Mientras tanto, los críticos cuestionan los beneficios reales de estas iniciativas, al considerar que no generan empleo estable y que sus promesas de reactivación económica no compensan los riesgos para el entorno.
El futuro de este emblemático espacio, que en su día fue símbolo del cine, se debate ahora entre convertirse en un pilar de la tecnología del futuro o en un nuevo foco de conflicto ambiental y social.




