Las abejas también “actúan para el público”

Las abejas melíferas no solo comunican información, también adaptan su comportamiento según quién las observa. Así lo demuestra un estudio publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., que revela que su famosa danza es más precisa cuando hay más abejas atentas.

Una danza clave para la supervivencia

Cuando una abeja recolectora regresa a la colmena, realiza la conocida danza del meneo, un movimiento con el que indica a sus compañeras dónde está el alimento.

El ángulo señala la dirección respecto al sol y la duración indica la distancia, convirtiendo este baile en un sofisticado sistema de comunicación.

El papel del “público”

El estudio ha comprobado que la precisión de esa danza depende directamente del número de abejas que la observan. Cuando hay menos espectadoras, las abejas se mueven más intentando captar atención, lo que provoca que la información sea menos exacta.

En cambio, con un público mayor, la danza se vuelve más clara y precisa, mejorando la transmisión de datos.

Experimentos en colmenas controladas

Los investigadores han recreado colmenas experimentales para analizar dos variables: el tamaño del público y la edad de las abejas observadoras. En ambos casos, cuando disminuía el interés o el número de seguidoras, la calidad de la comunicación se veía afectada.

Comunicación influida por lo social

El estudio concluye que incluso en insectos, la comunicación no depende solo del emisor, sino también de la respuesta del entorno social.

Las abejas detectan la presencia de su audiencia mediante contactos físicos, como toques con las antenas, lo que les permite ajustar su comportamiento en tiempo real.

En definitiva, las abejas demuestran que comunicar bien también depende de quién escucha, un principio que no es exclusivo de los humanos.

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