Un estudio del CNIO revela que células inmunitarias del cerebro también participan en el inicio de la pubertad y en el control de la función reproductiva.
Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha descubierto que la fertilidad podría estar regulada también por células inmunitarias del cerebro, un hallazgo que abre nuevas vías para entender cómo se inicia la pubertad y cómo se controla la función reproductiva.
La investigación, publicada en la revista científica Science, demuestra en modelos animales que la microglía —células defensivas del sistema nervioso— y la proteína RANK participan en el mecanismo que desencadena la maduración sexual.
Todo comienza en el hipotálamo, una región cerebral donde determinadas neuronas liberan una hormona que activa la hipófisis, situada en la base del cráneo. A partir de ahí se liberan otras hormonas que activan la maduración de las gónadas —ovarios o testículos— y permiten que el organismo alcance la fertilidad. Este proceso se conoce como eje hipotálamo-hipófiso-gonadal.
Hasta ahora se pensaba que este sistema estaba controlado únicamente por neuronas. Sin embargo, el nuevo estudio revela que las células inmunitarias del cerebro también influyen en el proceso.
La investigación está dirigida por la científica Eva González-Suárez, jefa del Grupo de Transformación y Metástasis del CNIO, y el primer autor es el investigador Alejandro Collado. El equipo comprobó que la microglía regula la actividad de las neuronas que controlan la pubertad mediante la proteína RANK.
Cuando los investigadores eliminaron la expresión de esta proteína en modelos animales, la función reproductiva se alteró tanto en machos como en hembras. Los animales presentaron niveles reducidos de hormonas sexuales y una pérdida de funcionalidad de las gónadas, un trastorno conocido como hipogonadismo.
Los resultados fueron aún más llamativos: los animales que nacían sin RANK no llegaban a desarrollar la pubertad, y cuando la proteína se eliminaba en ejemplares adultos, se volvían infértiles en aproximadamente un mes.
Según los investigadores, el hallazgo sugiere que RANK podría convertirse en una nueva diana terapéutica para tratar alteraciones hormonales y problemas de fertilidad. Además, también podría servir como marcador en el diagnóstico molecular de algunos trastornos reproductivos congénitos.
Redacción (Agencias).




