Un estudio internacional ha revelado nuevos detalles sobre la alimentación de las antiguas comunidades europeas gracias al análisis de restos de comida carbonizada encontrados en recipientes de cerámica. Los resultados indican que hace miles de años estas poblaciones combinaban una amplia variedad de productos vegetales y animales para elaborar sus comidas, lo que sugiere una dieta más diversa de lo que se pensaba hasta ahora.

La investigación, publicada en la revista científica PLOS One y realizada por un equipo de 21 científicos de varios países europeos, entre ellos especialistas de la Universidad Autónoma de Barcelona, analizó restos orgánicos hallados en 58 fragmentos de cerámica procedentes de 13 yacimientos del norte y este de Europa, datados entre el sexto y el tercer milenio antes de Cristo.
Para obtener resultados más precisos, los investigadores aplicaron un enfoque innovador que combinó análisis químicos y observación microscópica. Este método permitió identificar restos de numerosas plantas —como hierbas, bayas, hojas y semillas— junto a evidencias de alimentos de origen animal, principalmente peces y mariscos, algo que los métodos tradicionales basados solo en residuos grasos no podían detectar con claridad.
Los resultados muestran que las primeras comunidades europeas ya utilizaban la cerámica de forma habitual para cocinar mezclas complejas de ingredientes, adaptadas a los recursos disponibles en cada región. Además, el estudio subraya que las plantas desempeñaban un papel clave en la dieta de los cazadores-recolectores, lo que ayuda a comprender mejor las tradiciones culinarias y los hábitos alimentarios de las sociedades prehistóricas.




