El invierno más lluvioso altera tu ánimo más de lo que crees

Las semanas de lluvias continuadas, cielos cubiertos y alertas meteorológicas no solo dejan efectos visibles en calles y carreteras. También impactan, de forma directa, en el estado físico y emocional. Así lo advierte el psicólogo clínico Fernando Lino Vázquez, que subraya cómo el clima influye en hormonas y neurotransmisores clave para el bienestar.

La falta de luz solar reduce los niveles de serotonina, relacionada con el estado de ánimo, lo que puede traducirse en cansancio, tristeza o irritabilidad. Al mismo tiempo, aumenta la melatonina, lo que favorece la somnolencia, y disminuye la dopamina, afectando a la motivación. A esto se suman los cambios bruscos de temperatura, que pueden elevar el cortisol y provocar tensión muscular, fatiga o incluso migrañas.

Más allá de lo fisiológico, el experto pone el foco en las rutinas. El mal tiempo reduce la actividad física, altera el sueño, modifica la alimentación y limita la vida social. Y ese cambio de hábitos puede mantenerse incluso cuando mejora el clima, prolongando sus efectos negativos.

En algunos casos, esta situación puede derivar en trastornos afectivos estacionales, especialmente en entornos con menor exposición solar. Estos cuadros, más frecuentes en invierno, incluyen síntomas como apatía, ansiedad o dificultad de concentración.

Para minimizar el impacto, los especialistas recomiendan mantener hábitos estables: aprovechar las horas de luz natural, hacer ejercicio, cuidar la vida social y estimular la mente. También resulta clave adoptar una actitud mental más flexible y positiva frente al mal tiempo para evitar caer en dinámicas de desánimo prolongado.

Redacción (Agencias)