Un estudio de la documentalista Valentina Salerno ha probado que, antes de su muerte, Miguel Ángel, el genial artista del Renacimiento, no quemó su legado como se creía, sino que ideó un plan para salvar bocetos y esculturas entregándolos a amigos y discípulos: al menos 20 obras han sido identificadas.
El descubrimiento ha sido tan importante que incluso el Comité Científico de la Fabbrica di San Pietro (gestión de la basílica vaticana) evalúa la hipótesis de la investigación, confirmaron fuentes del Vaticano.
Salerno explica que fue su “última obra maestra”: un plan secreto ideado en los años previos a su muerte (a los 89 años), para distribuir su legado artístico entre discípulos y personas cercanas, evitando que pasara a un sobrino al que no estimaba.
Durante años se creyó que el “Divino maestro” había quemado todas las obras en su casa de la Via Macel de’Corvi (actual Plaza Venecia, Roma) poco antes de morir (18 de febrero de 1564).
El estudio de Salerno, basado en más de diez años de archivos (italianos, extranjeros, del Estado y del Vaticano) y en técnicas de criminología, sostiene que las entregó a personas muy cercanas.
Tras la muerte se halló su tesoro financiero, pero no las piezas artísticas (“sus criaturas”), pese a los testimonios y cartas que describían su casa como una “sala de las maravillas”.
El trabajo ‘Miguel Ángel en los Últimos Días’, apoyado por los Canónigos Regulares de Letrán y Michele Rak, documenta un cubículo secreto donde habría ocultado las piezas para protegerlas, convocando a discípulos fieles y a su hermandad.
A su muerte, el notario Francesco Tomassino encontró solo tres estatuas y unos bocetos: el resto ya había sido repartido.
La investigación sigue la pista de al menos 20 obras desconocidas o sin atribución definitiva, ahora con evidencias de autenticidad.
Entre ellas, el boceto del pie de la Sibila Libia, vendido en Londres por más de 27 millones de dólares, cuya atribución a Miguel Ángel fue confirmada por Christie’s tras seis meses de investigación, con líneas documentales coincidentes con las de Salerno.
El Comité Vaticano (con expertos de museos como el Museo Británico, Museos Vaticanos, Academia de Artes de Florencia, Fundación Buonarroti y la Fabbrica di San Pietro) continuará el análisis, según il Messaggero.
Salerno sostiene que este ensayo reescribe la biografía de Miguel Ángel como un estratega brillante, de relaciones personales complejas, capaz de desafiar a los papas y a los poderosos: un hombre fuera de lo común.
Redacción · Servimedia
Fotografía · Newskolmi




