Un estudio internacional alerta de que el cambio climático está disparando los incendios simultáneos en distintos países y tensionando la cooperación global.
Más de la mitad del aumento de los incendios forestales que se producen al mismo tiempo en varios países está directamente relacionado con el cambio climático provocado por la actividad humana. La variabilidad climática natural también influye, pero en menor medida y sobre todo en regiones concretas. Es la principal conclusión de una investigación liderada por la Universidad de East Anglia y la Universidad de California en Merced, publicada en la revista Science Advances.
El estudio revela que las condiciones extremas de calor, sequedad y viento —el cóctel perfecto para los grandes incendios— se están produciendo cada vez más de forma sincronizada en distintos puntos del planeta desde 1979. No solo son más frecuentes en lugares concretos, sino que ahora afectan a varias regiones al mismo tiempo.
¿El problema? Cuando estos episodios coinciden, hay más incendios activos y peor calidad del aire en múltiples países a la vez, lo que reduce drásticamente la capacidad de compartir recursos como brigadas, aviones o equipos especializados. La cooperación internacional —clave en grandes fuegos recientes en Estados Unidos, Canadá, Australia o Europa— se ve así mucho más limitada.
Estrategias más fuertes y coordinadas
En muchas zonas del mundo, los días con riesgo extremo simultáneo se han más que duplicado. Este tipo de clima no solo facilita la ignición, sino que favorece la rápida propagación de las llamas.
Los investigadores insisten en la necesidad urgente de estrategias “más robustas y adaptativas” de gestión global de incendios, con sistemas de alerta temprana, mejor coordinación internacional y comunicación más eficaz entre agencias.
El estudio distingue además dos tipos de sincronicidad:
- Dentro de una misma región, cuando múltiples zonas cercanas sufren condiciones extremas el mismo día.
- Entre regiones, cuando dos o más áreas del mundo experimentan riesgo extremo simultáneamente.
Este segundo caso es especialmente preocupante porque pone a prueba las redes internacionales de apoyo.
España y Portugal, en el punto de mira
Uno de los datos que más nos toca de cerca: en España y Portugal los días con incendios extremos simultáneos han aumentado en más de 12 jornadas al año desde 1979. Una cifra que evidencia cómo el sur de Europa es uno de los puntos calientes del fenómeno.
Además, en Europa, durante el 25% de los años con más incendios simultáneos, la exposición de la población a la contaminación por humo es casi un 200% mayor que en los años con menor sincronicidad.
A nivel global, América del Norte, Europa, Asia boreal, Oriente Medio y América del Sur registran más de 30 días al año de incendios interregionales simultáneos. Y en regiones de latitudes bajas y medias —como Sudamérica, África o Estados Unidos continental— el promedio anual entre 2001 y 2024 fue entre tres y siete veces superior al registrado entre 1979 y 2000.
En zonas como Asia ecuatorial, fenómenos naturales como El Niño pueden amplificar todavía más esta coincidencia de incendios extremos.
En definitiva, el fuego ya no es solo un problema local: se está convirtiendo en un desafío global sincronizado, donde el cambio climático multiplica riesgos y obliga a repensar cómo el mundo se organiza para combatirlos.
Redacción (Agencias).




