Así fue la noche en la que U2 se lanzó a la pista de baile y revolucionó (para bien y para mal) a sus fans
A los chicos de U2 siempre les ha gustado jugar con su identidad. Si en 1987 se metieron en la piel de los Dalton, diez años después decidieron hacer algo todavía más inesperado: convertirse en una versión muy particular de los Village People dentro de una bola de espejos.
Corría 1997 y la banda irlandesa publicaba ‘Discotheque’, el single que abría su noveno álbum, Pop. Era su primera gran incursión en la electrónica, un cambio de rumbo que dejó a muchos fans con cara de “¿pero esto qué es?”, aunque en las discotecas sonaba sin descanso.
De guitarras épicas a loops y cajas de ritmos
Aunque lo llamaron Pop, el título no fue la única opción. Sobre la mesa estuvieron nombres como Discola, Miami o Godzilla. Lo que sí estaba claro es que querían experimentar.
Por primera vez desde 1983 prescindieron de Brian Eno y apostaron por otros productores como Nellee Hooper, Flood, Howie B y Steve Osborne.
El resultado: sampling, loops, secuenciadores y caja de ritmos. Una sacudida total al sonido clásico del grupo.
Y por si fuera poco, el 26 de octubre de 1996, la banda se convirtió en una de las primeras víctimas de una filtración online: un fragmento de 30 segundos de ‘Discotheque’ empezó a circular por Internet, algo rarísimo en aquella época. Dos meses después, el tema completo ya estaba fuera, obligándoles a adelantar su lanzamiento oficial, que llegó el 3 de febrero de 1997.
El enfado épico de Howie B
La historia detrás de la intro de ‘Discotheque’ es de las que no se olvidan. Howie B estaba en Nueva York masterizando el disco cuando Bono decidió que quería una nueva introducción para el single.
En plena recta final, con todo prácticamente cerrado.
El productor se fue directo al estudio The Hit Factory soltando toda su frustración por el camino. De ese momento de rabia nació el famoso “swirl sound”, el sonido torbellino que abre la canción.
Lo más surrealista: cuando llamó a la banda para enseñárselo, había quemado los altavoces. Aun así, la intro que improvisó en diez minutos es la que todos conocemos hoy.
Dentro de la bola de espejos
El videoclip, dirigido por Stéphane Sednaoui en los Pinewood Studios, fue otro golpe de efecto. La banda aparece actuando dentro de lo que parece una enorme bola de discoteca y rinde homenaje a la cultura club y a la estética de Saturday Night Fever.
Y en el tramo final llega el momentazo:
- Bono, policía.
- The Edge, ciclista.
- Adam Clayton, marinero.
- Larry Mullen Jr., cowboy.
Un guiño directo a Village People que dejó a más de uno descolocado.
Edge llegó a decir que le gusta pensar que estaban “peligrosamente por delante de su tiempo”. Viendo cómo muchos vídeos posteriores copiaron esa estética, algo de razón no le falta.
Éxito en listas… y en la pista
Aunque el giro electrónico desconcertó a parte del público más rockero, ‘Discotheque’ fue un bombazo internacional. Alcanzó el número 1 en varios países y el 15 de febrero de 1997 se convirtió en el tercer nº1 de U2 en Reino Unido.
En Estados Unidos también dio la sorpresa: fue el único single del grupo desde 1991 que entró en el Top 10 del Billboard Hot 100.
El álbum Pop se publicó en marzo de 1997 y apenas un mes después arrancaba el PopMart Tour, una gira mastodóntica que incluyó el mítico limón gigante del que descendían antes de arrancarse con ‘Discotheque’ en los bises.
Al final, como explicó Bono en el libro U2 by U2, la canción no es más que “un acertijo sobre el amor”. Pero lo que está claro es que fue mucho más que eso: fue el momento en el que U2 se atrevió a cambiar las reglas del juego y a llevar el rock a la pista de baile.
Redacción (Agencias).




