Un estudio en California revela que el aumento de las temperaturas acelera los sonidos de apareamiento y podría cambiar el calendario reproductivo de las ranas.
El calentamiento global no solo está derritiendo polos y batiendo récords de temperatura. También está metiéndose, literalmente, en las historias de amor del mundo animal. Según una investigación liderada por la Universidad de California en Davis y publicada en Frontiers in Ecology and the Environment, los cantos de apareamiento de las ranas macho cambian según la temperatura del agua.
Durante las primeras semanas frías de la primavera, los sonidos arrancan lentos, casi perezosos. Pero cuando el calor aprieta, el ritmo se acelera. Y mucho. Las hembras lo notan. De hecho, los cantos más rápidos y enérgicos no solo resultan más atractivos, sino que también funcionan como una especie de señal de que las condiciones ambientales son las adecuadas para reproducirse.
“El canto de las ranas depende mucho de la temperatura del ambiente”, explica Julianne Pekny, investigadora principal del estudio. A medida que los estanques se calientan, los machos pasan de un croar pausado a uno más veloz, casi urgente. Un cambio que, según la científica, es perfectamente perceptible incluso para el oído humano.
Para comprobarlo, Pekny grabó durante semanas a la rana arborícola de sierra en reservas naturales de California, comparando los sonidos en aguas frías y cálidas. El resultado fue claro: el mismo macho cantaba más rápido cuando el agua estaba más caliente, justo el tipo de “hit” que prefieren las hembras.
Más allá de lo curioso, el hallazgo tiene peso. En un contexto en el que el 41% de las especies de anfibios están en peligro de extinción, entender cómo el cambio climático altera sus tiempos de reproducción es clave para su conservación. Porque aquí no se trata solo de cantar antes o después, sino de acertar con el momento exacto en el que los huevos puedan sobrevivir.
Los machos suelen llegar antes al estanque y empezar su concierto cuanto antes. Pero las hembras son más estratégicas: necesitan que todo esté en el punto justo. Y parece que el ritmo del canto les da pistas sobre cuándo es ese momento.
Este estudio abre la puerta a una nueva forma de entender cómo las especies responden a los cambios en la estacionalidad. Sin quererlo, los machos podrían estar enviando señales sobre la idoneidad del entorno, y las hembras, muy atentas, interpretan cada nota.
Redacción (Agencias).




