El Museo Nino Bravo, ubicado en Aielo de Malferit (Valencia), ha cerrado de manera indefinida tras la decisión de las hijas del cantante de no renovar los contratos de cesión de la marca y de los bienes del artista al ayuntamiento. La familia del intérprete, fallecido en 1973 a los 28 años, asegura que la medida no busca generar conflicto, sino abrir una nueva etapa que permita desarrollar proyectos culturales de mayor alcance para preservar su legado.
Desde el consistorio, el alcalde Juan Rafael Espí (PSPV-PSOE) ha mostrado su malestar por la falta de diálogo previo y defiende la gestión municipal del museo. El ayuntamiento pagaba un canon anual de 18.000 euros y recuerda que en 2023 se acometió una remodelación del centro con apoyo de la Generalitat, coincidiendo con el 50º aniversario de la muerte del artista, además de impulsar reconocimientos institucionales como su nombramiento como hijo predilecto.
Por su parte, la familia justifica el cierre por la falta de mantenimiento y dinamización del museo, lo que habría provocado el deterioro y la pérdida de algunas piezas de alto valor sentimental. Eva Ferri, una de las hijas del cantante, ha señalado que la decisión se tomó tras años detectando problemas que, a su juicio, no podían seguir tolerándose, y ha subrayado que su prioridad es conservar el legado de su padre en condiciones óptimas.
Mientras el material será retirado temporalmente por la familia, el Ayuntamiento de València ha confirmado que mantiene conversaciones para acoger el legado de Nino Bravo en la capital, aunque por ahora no existe un acuerdo cerrado. Las hijas del artista se muestran abiertas a futuras exposiciones públicas siempre que se garantice la conservación adecuada de una figura que sigue siendo un referente de la música en español, con millones de oyentes en plataformas digitales.
Redacción (Agencias).




