Robbie Williams ha confesado que sigue sintiendo culpa por cómo trató a Gary Barlow durante los años más turbulentos de Take That, y ha asegurado que se ha disculpado “un millón de veces” por el comportamiento que alimentó su prolongada ruptura.
Antes de interpretar “Ego a Go Go” en la O2 Academy Brixton de Londres, dentro de su gira Long 90s Tour, el cantante de 51 años se detuvo a reflexionar públicamente sobre aquella etapa, ampliamente revisitada en la docuserie de Netflix dedicada a Take That.
La relación entre Williams y Barlow se quebró a mediados de los 90, cuando la banda vivía su pico comercial. Robbie, entonces el miembro más joven, chocó con Gary por el control creativo y la dirección artística del grupo. En 1995, la tensión estalló con la salida de Williams pocas semanas antes de la gira final, dejando a Barlow al frente. Lo que siguió fue uno de los enfrentamientos más públicos del pop británico: Williams se burló en entrevistas a finales de los 90 y principios de los 2000 y publicó “Ego a Go Go”, un tema que aludía directamente a la disputa. Barlow, más reservado, reconoció después que la ruptura lo dejó “devastado”, con impacto personal y profesional. Apenas se hablaron durante más de una década.
La reconciliación comenzó a fraguarse a finales de los 2000 y cristalizó en 2010, cuando volvieron a componer y actuar juntos durante la era Progress de Take That. Desde entonces, ambos han subrayado el peso emocional de aquel reencuentro, y Williams ha admitido reiteradamente el daño causado. Sobre la serie, el propio Robbie se juzgó con dureza: se definió como “presumido” y “horrible” en aquellos episodios, aunque bromeó con que entonces le resultaba divertido.
Durante el concierto, Williams también agradeció a sus seguidores una lealtad sostenida durante 36 años, reivindicando una carrera que, en sus palabras, ha llevado de Stoke-on-Trent “hasta la luna”, con 16 álbumes número uno como prueba de una conexión inquebrantable con su público.
Redacción
Fotografía · Dave Hogan / Getty Images




