Cuarenta velas, un puño en alto y Madrid cantando a pleno pulmón

Celtas Cortos arranca su gira aniversario con un concierto cargado de memoria, denuncia y amigos sobre el escenario

El 7 de febrero de 1997, Celtas Cortos grababa su primer disco en directo, Nos vemos en los bares. Veintinueve años después, la historia se ha vuelto a escribir en Madrid. El grupo vallisoletano celebró sus 40 años de carrera con un concierto muy especial en el Movistar Arena, punto de partida de la gira 40 años contando cuentos, que recorrerá el país hasta abril.

40 pedazo de años”, soltó Jesús Cifuentes nada más arrancar, acompañado por Alberto García y Goyo Yeves. Con emoción, humor y cero nostalgia impostada, lo dejaron claro desde el principio: “Somos más de mirar para adelante que para atrás”. Y el público, entregado desde el minuto uno, les siguió el juego.

El concierto comenzó con una cuenta atrás de 40 segundos y una pantalla llena de mensajes de amigos de la banda como Rulo, Leo Harlem, Dani Mateo, Rozalén, Andrés Suárez o Dani Martín. Después, lo que mejor saben hacer: música en directo, con violín, flautas, guitarras y esa mezcla folk-rock que lleva cuatro décadas siendo su sello.

Reivindicación, invitados y canciones que no envejecen

Con el recinto vibrando, sonaron ¿Qué voy a hacer yo?, El ritmo del mar o Trágame tierra, mientras Cifuentes lucía una camiseta con un mensaje directo: “FUCK ICE”. La denuncia social, marca de la casa, volvió a ocupar un lugar central con temas como Haz turismo o la instrumental Adiós presidente, dedicada “al presidente que a cada uno le dé la gana, incluido el de la comunidad de vecinos”.

El primer invitado de la noche fue Andrés Suárez, con quien recuperaron Cálida trinchera, una joya poco habitual en directo. Más adelante llegaron Rulo, emocionando con Retales de una vida, y Jorge Salán, sumándose a Tranquilo majete, una canción que hoy suena más actual que nunca.

Entre saltos y palmas, el viaje continuó con Si no me veo no me creo, Mañana sale el sol, Skaparate Nacional y El mundo del revés, uno de los temas más recientes, presentado con un mensaje claro: “La cosa está jodida y enormemente loca”.

Uno de los momentos más especiales llegó con Riaño vivo, rescatada de su primer disco y acompañada por la danza irlandesa de Irish Treble, y, cómo no, con Cuéntame un cuento, himno generacional y nombre de esta gira tan simbólica.

Contra el silencio y a favor de lo humano

Antes de El emigrante, Celtas Cortos alzó la voz contra el ICE, denunciando la violencia y recordando que “somos distintos, somos iguales”. Un discurso directo, sin filtros, que conectó con una banda que nunca ha sido ajena a la realidad que la rodea.

Y si alguien tenía que aparecer para el final, era Dani Martín. El madrileño desató la locura con La senda del tiempo y volvió a salir para cantar 20 de abril, junto a Rulo y Andrés Suárez, en uno de los momentos más coreados de la noche.

El cierre llegó con No nos podrán parar, toda una declaración de intenciones. Tras dos horas de concierto, Celtas Cortos se despidió con un mensaje de amor, resistencia y ganas de seguir. Cuarenta años después, siguen contando cuentos… y nosotros encantados de escucharlos.

Redacción (Agencias).