Hay frases que caen como una piedra en mitad del salón y ya no se puede seguir caminando igual. En Mamá está dormida, Máximo Huerta parte de una de esas preguntas aparentemente inocentes —«¿Y tu hermano, dónde está?»— para abrir una grieta en la vida de un hombre de 53 años que siempre se había creído hijo único. Lo que podría ser un despiste más en el deterioro de la memoria se convierte, de pronto, en un terremoto íntimo: ¿y si no era el único? ¿y si hay una historia entera que se contó a medias… o se calló del todo?

Con esa premisa —tan cotidiana y tan brutal— Huerta firma una novela de las que se leen con el corazón en la mano: sobre la memoria que se pierde, sí, pero también sobre la que se protege; sobre el amor incondicional, pero también sobre los silencios familiares que se heredan como una segunda piel.

En la conversación con Marta Ferrer en nuestros estudios, Máximo Huerta explica el origen de la historia, el modo en que construye la voz de Aurora y la importancia de mirar de frente —sin morbo, sin sentimentalismo fácil— la realidad del cuidado, la vejez y la memoria.

«La escritura de Máximo Huerta logra transformar el dolor en una belleza profundamente humana», Luis Landero.

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Una madre, un hijo y la verdad escondida en los recuerdos

Aurora comienza a desdibujarse. La enfermedad borra nombres, mezcla épocas, confunde certezas. Pero a veces —en esas “ventanas” de lucidez que aparecen sin avisar— la memoria no se limita a fallar: también revela. Y en esa revelación se cuela la posibilidad de un hermano, Félix, como si hubiera estado ahí desde siempre, esperando el momento en el que ya nadie pudiera sostener el relato oficial.

El hijo (Federico) vive entre dos fuerzas que tiran en direcciones opuestas: el instinto de creer a su madre y el miedo a que la enfermedad esté inventando un fantasma. Entre discusiones, ternura y agotamiento, la pregunta se transforma en destino: hay que ir a buscar la verdad.

Un viaje en autocaravana hacia el pasado

Para descifrar qué hay de real en ese nombre, madre e hijo se suben a una autocaravana —con una perrita vieja como testigo silencioso— y emprenden camino hacia Vera de Bidasoa, un pueblo entre montañas donde Aurora vivió de joven bajo la sombra áspera de la Sección Femenina.

En la carretera, el viaje exterior se convierte en un descenso hacia el interior: el de una familia y el de un país. Porque la novela no solo mira a la intimidad de una madre y un hijo; también se atreve a rozar esa educación sentimental hecha de obediencia, pudor, consignas y renuncias que marcó a generaciones enteras de mujeres. En ese paisaje, lo familiar y lo histórico se superponen: lo que se calló en casa y lo que se calló en España.

Lo que callamos, lo que olvidamos… y lo que nunca se borra del todo

Mamá está dormida emociona porque no se limita a contar una intriga familiar: retrata algo que miles de personas reconocen sin necesidad de haberlo vivido exactamente igual. Cuidar a quien te cuidó. Aprender a convivir con la repetición, con la fragilidad y con esa tristeza rara de las despedidas largas, que no llegan de golpe sino a plazos.

Huerta escribe desde la cercanía y la observación, con una sensibilidad que entiende que el dolor no siempre grita: muchas veces se queda en la cocina, en el pasillo, en lo que no se dice para no herir. Y, al mismo tiempo, deja espacio para la luz: para la ternura, para el humor discreto, para esos instantes en los que una madre vuelve a ser madre durante unos minutos y el hijo recuerda por qué todavía merece la pena seguir preguntando.

Claves de la novela para el lector

Una premisa irresistible: un posible hermano aparece de la forma más inesperada: en una frase suelta y temblorosa.

Un “road trip” emocional: la autocaravana funciona como confesionario, ring y refugio.

Memoria y secretos familiares: lo que se olvida y lo que se inventa, pero también lo que se oculta por miedo o por amor.

Un fondo histórico inquietante: la juventud de Aurora se asoma desde un tiempo de disciplina y silencios impuestos.

Sobre el autor:
Máximo Huerta (Utiel, 1971) es escritor y periodista. Ha publicado novelas como Con el amor bastaba, El susurro de la caracola, Una tienda en París, La noche soñada (Premio Primavera de Novela 2014), Adiós, pequeño (Premio de Novela Fernando Lara 2022) y París despertaba tarde (2024). También es autor de relatos, libros ilustrados y recopilaciones de columnas. En 2023 inauguró La Librería de Doña Leo en Buñol, convertida en poco tiempo en un punto de encuentro cultural.

jgarvin

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