Hay artistas que definen una época y otros que, además, consiguen acompañar emocionalmente a varias generaciones. Phil Collins pertenece a ese grupo excepcional. Con motivo de su 75 cumpleaños, recorremos la trayectoria vital, musical y humana de uno de los músicos más influyentes y populares de la historia del pop y el rock contemporáneo.
De niño actor a músico total
Philip David Charles Collins nació en Londres en 1951. Su relación con la música comenzó muy pronto: a los cinco años recibió su primera batería, un instrumento que marcaría su vida. Antes de consolidarse como músico, fue actor infantil y llegó a participar en producciones teatrales del West End y en pequeños papeles televisivos. Sin embargo, la música terminó imponiéndose como vocación absoluta.
Tras pasar por varias bandas menores, su gran oportunidad llegó a comienzos de los años setenta, cuando se incorporó como batería a Genesis. Aquel grupo, inicialmente ligado al rock progresivo, sería el laboratorio perfecto para desarrollar su talento musical, compositivo y, más tarde, vocal.
Genesis: del rock progresivo al éxito global
La salida de Peter Gabriel en 1975 marcó un punto de inflexión. Collins asumió el papel de cantante principal casi por accidente, y con ello comenzó una nueva etapa para Genesis. El grupo evolucionó hacia un sonido más accesible, sin perder ambición musical, lo que les permitió alcanzar un éxito masivo durante los años ochenta.
Álbumes como A Trick of the Tail, Invisible Touch o We Can’t Dance convirtieron a Genesis en una de las bandas más grandes del planeta, llenando estadios y encabezando listas de ventas. Collins se consolidó como un frontman carismático, cercano y emocionalmente directo, sin abandonar nunca su identidad como batería.
Una carrera en solitario histórica
Si su trabajo con Genesis fue fundamental, su carrera en solitario lo elevó a una dimensión pocas veces vista. Su debut, Face Value (1981), fue un éxito inmediato y dejó para la historia canciones como “In the Air Tonight”, con uno de los redobles de batería más icónicos de todos los tiempos.
Durante los años ochenta y noventa, Collins encadenó álbumes superventas como Hello, I Must Be Going!, No Jacket Required y …But Seriously. Su música, profundamente emocional, abordó temas como el amor, el desamor, la paternidad, la soledad o la injusticia social, siempre desde una honestidad desarmante.
En ese periodo logró algo extraordinario: dominar simultáneamente las listas de éxitos del pop, la radio adulta y las bandas sonoras cinematográficas, convirtiéndose en una presencia omnipresente en la cultura popular.
Ventas millonarias y récords históricos
Las cifras de Phil Collins son sencillamente colosales. Entre su carrera en solitario y su trabajo con Genesis, se estima que ha vendido más de 150 millones de discos en todo el mundo. Solo como solista supera los 100 millones, una cifra reservada a un puñado de artistas en la historia de la música.
En los años ochenta fue uno de los músicos con más números uno en Estados Unidos y Reino Unido, y llegó a tener canciones simultáneamente en lo más alto de las listas como solista y como miembro de Genesis. Su capacidad para conectar con el gran público sin renunciar a una identidad propia lo convirtió en un fenómeno global.
Premios, reconocimientos y legado
El reconocimiento institucional acompañó a ese éxito popular. Phil Collins ha ganado múltiples premios Grammy, un Óscar y un Globo de Oro por su trabajo en cine, además de numerosos Brit Awards y distinciones honoríficas. En 2010 fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll como miembro de Genesis, consolidando su lugar en la historia de la música.
Más allá de los galardones, su legado se mide en influencia. Su forma de tocar la batería, su producción sonora y su estilo vocal han marcado a generaciones de músicos. Canciones suyas siguen sonando décadas después con una vigencia emocional intacta.
El cuerpo pasa factura, la música permanece
En los últimos años, los problemas de salud han obligado a Collins a retirarse de los escenarios. Daños en la columna, secuelas neurológicas y dificultades para tocar la batería han marcado una etapa final dura y públicamente asumida con honestidad. Lejos de ocultarlo, ha hablado abiertamente del precio físico que pagó por décadas de giras y esfuerzo constante.
Su última gira con Genesis, ya sentado y con su hijo Nic a la batería, fue un emotivo cierre de ciclo que subrayó algo esencial: la música puede cambiar de forma, pero no desaparece.
Recientemente ha explicado que espera poder volver a hacer música. Fans: ¡no hay que perder la esperanza! Phil está en ello…
Un artista irrepetible
A los 75 años, Phil Collins no es solo un icono del pop o del rock. Es un narrador de emociones, un músico total que supo ser batería, cantante, compositor y productor al más alto nivel. Su obra sigue acompañando vidas, marcando recuerdos y atravesando generaciones.
Este aniversario no es solo una celebración de su edad, sino de una carrera que forma parte del ADN cultural de la música popular. Phil Collins ya no necesita subirse a un escenario, aunque sospechamos que volverá a hacerlo, para seguir presente: su legado suena, y sonará, durante el resto de la historia de la música.




