Ecos del pasado cósmico

Astrónomos logran reconstruir la vida secreta de un agujero negro gracias a la luz que dejó su huella en la galaxia

Mirar al pasado de una galaxia sin una máquina del tiempo ya no suena tan descabellado. Un equipo internacional de astrónomos ha conseguido reconstruir cómo fue la actividad de un agujero negro supermasivo hace miles de años utilizando una técnica tan elegante como reveladora: analizar la luz polarizada reflejada en el gas y el polvo de su propia galaxia.

El estudio, en el que ha participado el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), se ha centrado en la galaxia GSN 069, situada a unos 250 millones de años luz de la Tierra. Este sistema ya era conocido por albergar un agujero negro supermasivo responsable de extrañas explosiones de rayos X cuasi-periódicas, pero hasta ahora no estaba claro si se trataba de eventos aislados o del rastro de una fase prolongada de intensa actividad.

La investigación, publicada en la revista Astronomy & Astrophysics Letters, ha permitido literalmente “mirar al pasado” gracias a una propiedad poco habitual de la luz: su polarización. Según explica la autora principal del trabajo, Beatriz Agís González, investigadora del Institute of Astrophysics de Forth (Grecia), “es la primera vez que se emplea la polarización de la luz óptica para rastrear la actividad pasada del núcleo de una galaxia con este tipo de erupciones”.

La clave está en los llamados “ecos de luz”. Cuando el agujero negro fue mucho más activo, emitió una enorme cantidad de radiación que no viajó directamente hacia nosotros, sino que rebotó en el gas y el polvo que rodean el centro galáctico. Esa luz dispersada ha tardado más tiempo en llegar a la Tierra, permitiendo observar hoy señales de una actividad que ya se apagó.

El análisis revela que, aunque el núcleo de GSN 069 parece tranquilo en la actualidad, la luz polarizada aumenta a mayor distancia del centro, una huella inequívoca de esa radiación antigua. “Esto indica que el agujero negro estuvo activo de forma sostenida en el pasado”, explica Sara Cazzoli, investigadora del IAA-CSIC y coautora del estudio.

Este hallazgo ayuda además a resolver uno de los grandes debates sobre esta galaxia: si su energía pasada se debía a la destrucción ocasional de estrellas o a un núcleo galáctico activo clásico. Los datos apuntan claramente a esta segunda opción, lo que ayuda a entender mejor el origen de las enigmáticas erupciones cuasi-periódicas.

Para lograrlo, el equipo utilizó el instrumento FORS2 del Very Large Telescope, combinando polarimetría de imagen y espectropolarimetría, técnicas que permitieron localizar el origen exacto de la luz polarizada y confirmar que procede del núcleo galáctico.

Más allá de GSN 069, los científicos creen que esta metodología puede marcar un antes y un después. “La luz polarizada puede convertirse en una herramienta clave para reconstruir episodios de actividad de agujeros negros que, de otro modo, permanecerían ocultos”, concluye Agís González.

Redacción (Agencias).