Un estudio reciente publicado en Science Advances revela que los peces con mandíbula, conocidos como gnatóstomos, surgieron hace unos 445 millones de años, justo después de la extinción masiva del Ordovícico tardío, que eliminó aproximadamente el 85 % de las especies marinas. Esta investigación, basada en fósiles y datos recopilados durante más de 200 años de paleontología, muestra cómo los eventos de extinción masiva han sido cruciales para la diversificación evolutiva.
Un mundo en transformación: el Ordovícico tardío
Durante el período Ordovícico (486-443 millones de años), la Tierra era muy diferente: Gondwana, un supercontinente que incluía Sudamérica, África, Australia, la Antártida, India y Madagascar, dominaba el planeta, rodeado de mares poco profundos. Los polos estaban libres de hielo y las aguas eran cálidas.
Sin embargo, una glaciación repentina cambió radicalmente los ecosistemas: los mares se secaron y surgieron grandes glaciares, alterando drásticamente la vida marina. La extinción se produjo en dos oleadas:
- Una primera fase de glaciación que cubrió la mayor parte de Gondwana y secó los hábitats oceánicos poco profundos.
- Una segunda fase, millones de años más tarde, cuando el derretimiento de los casquetes polares provocó agua cálida, sulfurosa y sin oxígeno, ahogando a los organismos adaptados al frío.

Oportunidades en el caos
Muchos vertebrados sobrevivientes quedaron confinados en refugios aislados, lo que les dio ventaja evolutiva. Los gnatóstomos aprovecharon los nichos vacíos dejados por vertebrados sin mandíbula y otros animales muertos para diversificarse rápidamente y colonizar nuevos ecosistemas.
Los investigadores comparan este fenómeno con los pinzones de Darwin en las Galápagos, que evolucionaron distintos tipos de pico para adaptarse a los recursos disponibles. Mientras los peces con mandíbula quedaron concentrados en el sur de China, sus parientes sin mandíbula continuaron evolucionando en paralelo, dominando los mares durante los siguientes 40 millones de años.

El reinicio ecológico
La gran extinción funcionó como un reinicio ecológico: las especies sobrevivientes ocuparon los nichos vacíos, reconstruyendo estructuras ecológicas similares pero con nuevas formas de vida. Este patrón se repitió durante el Paleozoico tras otros eventos de extinción, conformando un «ciclo recurrente de reinicio de la diversidad» según los autores del estudio.
La diversificación de los peces con mandíbula
Tras estas extinciones, los gnatóstomos se diversificaron en múltiples formas de peces de arrecife, algunos con estructuras bucales especializadas, sentando las bases de la diversidad de vertebrados actuales. Así, de un evento catastrófico surgió una explosión de vida que transformó los océanos para siempre.

Redacción




