La tradicional primera subasta del año en la lonja de Toyosu, en Tokio, ha vuelto a dejar una cifra para la historia. Un atún rojo fue adjudicado este lunes por 510,3 millones de yenes —unos 2,78 millones de euros—, el precio más alto registrado desde que existen datos oficiales, en 1999, según informó la cadena pública japonesa NHK.
El protagonista de esta operación es un ejemplar de 243 kilos, capturado frente a las costas de Oma, en la prefectura de Aomori, una zona especialmente valorada por la calidad de su atún. Aunque su peso fue inferior al del ejemplar más caro del año pasado —276 kilos—, su precio más que duplicó el alcanzado entonces, cuando se pagaron 207 millones de yenes (unos 1,13 millones de euros).
El comprador fue Kimura Miyoshi, propietario de una conocida cadena de restaurantes de sushi con sede en el histórico barrio de Tsukiji. “Cuando vi el atún, no pude evitar comprarlo. Me sorprendió un poco el precio, pero quiero que la mayor cantidad posible de personas lo disfruten”, explicó tras la subasta en declaraciones recogidas por NHK.
La puja comenzó a las 05:00 hora local, cuando el toque de campana dio inicio a la venta de atunes frescos y congelados llegados desde distintos puertos de Japón y del extranjero. La escena, repetida cada enero, es ya una cita casi ceremonial que marca el arranque del año para el sector pesquero y la restauración japonesa.
En los últimos 15 años, estas primeras subastas han alcanzado cifras astronómicas. Más allá del valor del pescado, muchos restauradores ven en ellas una potente herramienta de promoción: el impacto mediático y simbólico suele compensar el elevado desembolso. Un ritual moderno que combina tradición, espectáculo y negocio, y que este año ha vuelto a batir todos los récords.
Redacción (Agencias)




